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Carmelo Jordá

¿El principio del fin de los ayatolas?

Hacemos un primer análisis de urgencia sobre la nueva operación militar en Irán de EEUU e Israel. ¿Puede ser el final del régimen?

El líder supremo del régimen asesino de los ayatolas en Teherán hace sólo unas semanas. | Europa Press

Israel y Estados Unidos han lanzado una nueva operación militar contra Irán que, en su discurso después de iniciarse el ataque, Donald Trump ha calificado como "operaciones de combate de gran envergadura". Es la segunda vez que ambos países atacan a la república islámica en poco más de medio año: en junio de 2025 y durante doce días se bombardearon instalaciones militares y, sobre todo, aquellas relacionadas con el programa nuclear iraní.

Desde entonces se han producido una serie de negociaciones o intentos de negociación que no han tenido avances significativos: la típica táctica de los ayatolas que llevan décadas utilizando la diplomacia como una forma de ganar tiempo mientras siguen adelante con sus planes a largo plazo.

Y hace menos de dos meses un nuevo levantamiento popular llevó a millones de iraníes a las calles, en una revuelta fundamentalmente pacífica que fue arrasada de una forma absolutamente brutal: la poca información que logró salir del país habla de una cifra de víctimas tan salvaje como 30.000 muertos en sólo dos días.

El dibujo de la situación previa a este 28 de febrero pasa por más acontecimientos en Oriente Medio: las derrotas de Hamás y Hezbolá a manos de Israel, por el momento no definitivas pero que sí tienen a estas organizaciones terroristas en su peor momento en mucho tiempo –la primera de ellas al borde de la extinción–, y la caída del régimen de los Assad en Siria, que era el otro gran bastión iraní en la región.

A todo lo anterior añádanle una crisis económica enorme en el propio Irán, con una inflación galopante que fue el detonante de la última revuelta, y una sensación de debilidad del régimen como no la ha dado en mucho tiempo, incluso a pesar de la violenta represión, que al fin y al cabo sólo fue la demostración de que las manifestaciones estaban suponiendo un reto existencial para los ayatolas.

¿Qué quieren hacer EEUU e Israel?

La nueva operación militar llega en ese momento de debilidad iraní y, aunque en un principio, la justificación esgrimida sigue siendo el final de los programas nuclear y de misiles, parece que en esta ocasión sí hay una ambición más amplia: escuchando el buen discurso de Trump parece claro que ha llegado al convencimiento de que la única forma de acabar con la amenaza que supone el régimen de los ayatolas es… acabando con el régimen de los ayatolas.

Eso sí, Trump deja parte de la tarea a los propios iraníes: "Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Será su momento para hacerlo y esta será probablemente su única oportunidad en generaciones".

En definitiva, el presidente americano promete una campaña tan dura como para dejar al régimen sin capacidad de respuesta a una nueva insurrección popular. Además, señala también uno de los elementos clave para conseguir esto: los "miembros de la Guardia Revolucionaria" que son la pieza clave del régimen, tanto por su poder represor como por su fanatismo y por sus intereses, ya que este ejército paralelo a las fuerzas armadas ha colonizado también buena parte del sistema económico del país. Trump les ha ofrecido impunidad o "una muerte segura" si no deponen las armas. No parece muy probable que vayan a rendirse, pero sí que van a ser golpeados con muchísima dureza.

La primera impresión, por tanto, es que el ataque va a ser mucho más amplio y más duro que el de junio del año pasado, Israel ha advertido a los civiles iraníes que deben alejarse de cualquier instalación militar porque "su presencia en estas áreas supone arriesgar tu vida". Es decir: que los bombardeos pueden llegar a cualquier rincón del país, estén o no relacionados con los misiles o el programa nuclear.

Por otro lado, la incapacidad del régimen para defenderse es más que evidente: mientras aviones de EEUU y de Israel están bombardeando donde les da la gana por todo Irán la única respuesta es el lanzamiento de misiles a Israel de los que sólo ha impactado uno, y a las bases americanas en países de la zona, también sin causar prácticamente ningún daño.

¿El final de los ayatolás?

Pero, ¿puede acabarse con el régimen más asesino de Oriente Medio sin poner tropas sobre el suelo, algo que por supuesto Israel no es capaz de hacer y a lo que EEUU no parece estar dispuesto? La teoría y la práctica militares nos dicen que no, pero parece que Trump espera que esas tropas sean los propios iraníes.

Por supuesto, para ello el régimen y su poder militar deberían estar reducidos a la mínima expresión y eso es lo que da la impresión que se proponen estadounidenses e israelíes: como decimos se van a golpear instalaciones militares en todo el país e informaciones que en este momento es imposible confirmar hablan de que ya se está eliminando a altos mandos del régimen.

Israel no oculta su intención de acabar con el propio Jamenei y hay que recordar que la información de inteligencia sobre Irán que tienen los de Netanyahu es excelente, así que no podemos descartar que lo logren. Por otro lado, con o sin que caiga el llamado "Guía Supremo", a estas horas todos sabemos, ellos también, que muchísimos de los altos mandos del régimen van a ser eliminados.

En definitiva, creo –y esto es sólo una opinión personal– que si es posible que EEUU e Israel lleven al régimen a ese estadio al borde de la muerte donde una nueva insurrección popular o un golpe de lo que quede del ejército –una vez eliminada la Guardia Revolucionaria– acabe definitivamente con él, todo dependerá de dos factores el primero de los cuales es la voluntad de ambos países para perseverar en el ataque hasta lograrlo, y lo cierto es que ambos parecen realmente determinados a hacerlo.

Y el segundo, el alcance de la reacción internacional, que la verdad es que no creo que sea especialmente relevante: los únicos que podrían oponerse son Rusia, que bastante tiene con su desastre en Ucrania, y China, algo más imprevisible pero que, por el momento, ni actuó en la anterior operación en Irán ni con la detención de Maduro. Y, en cualquier caso, tampoco parece que vaya a implicarse directamente en un conflicto en el que no tiene mucho que ganar.

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