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El acento 'in crescendo' de Pardo de Vera

Pum. Acento. "Pero la orden la firma el ministro". Un poco más. "Tengo una relación de respeto y confianza con Ábalos". Acaba de volver a Lugo.

A lo mejor no lo han notado aquellos que sean de Madrid. Pero los que venimos de fuera a la capital tenemos dos opciones: o renegar de la totalidad de nuestro acento para encajar mejor y que se nos entienda a la perfección, o seguir a las nuestras y llevarnos un par de negativas diarias por ser de donde venimos. A los que elegimos, la mayoría, la primera opción, no nos queda otra que el acento –a lo Lola Flores– salga por bulerías cuando le apetece. Es decir, cuando estamos tomando algo, o cuando nos ponemos nerviosos. En mi caso, las ces se me pierden y el seseo se adueña de mi lengua. En el de Isabel Pardo de Vera, el acento gallego se vuelve ineludible, esa forma de terminar la frase en alto, de bailar con la confusión, de galleguear propiamente dicho.

Porque la comparecencia de Pardo de Vera ha sido tajante, a pesar de estar imputada en la Audiencia Nacional. Según ha dicho, no sabía nada de la contratación de Jéssica, ni de la compra de mascarillas a Soluciones de Gestión. Eso y que la auditoría de Óscar Puente fue una pantomima. "No puede hacer una auditoría alguien que es parte del proceso". Pues algo de razón lleva. Hacia allí apuntan las defensas, hacia el malvado Puente, que le puso la puntilla a Ábalos con una auditoría de tres al cuarto. "La auditoría ha tenido unas consecuencias terribles para mi representado", ha dicho Leticia de la Hoz, letrada de Koldo García.

Mención honorífica también para De la Hoz, que ha dado el mejor momento del día: "¿Puede ser que Aldama caminase por el Ministerio como gato por su casa?". Es lo que tiene. Por lo que sea, ha confundido a Pedro con un animal. Por cierto, sí. Andaba como Pedro por La Moncloa. A todo esto, a las preguntas de De la Hoz, Pardo de Vera respondía con un perfecto acento madrileño. Relajada. La letrada sonreía. Es la mejor testigo que ha tenido hasta ahora en favor de su cliente. Cabe recordar, eso sí, que está imputada en la rama de obra pública precisamente por ser parte de la trama. Por ser socia, en resumen, de Koldo y de José Luis.

Pero, ay galleguiña, cómo salía el acento respondiendo al fiscal jefe Anticorrupción, Alejandro Luzón. "ADIF es el único que puede decidir el adjudicatario de las mascarillas". Pum. Acento. "Pero la orden la firma el ministro". Un poco más. "Ábalos estalló cuando le pregunté por Aldama". Otro más. Y, mientras tanto, dale que dale vueltas al bolígrafo que llevaba en las manos. "Tengo, tenía una relación de mucho respeto y de mucha confianza con el señor Ábalos". Acaba de volver a Lugo.

Entera, pero nerviosa. Apoyando a Koldo y Ábalos. Echándoles un capote en este despellejamiento público. Y dejando vía libre para que De la Hoz y Marino Turiel, letrado defensor de Ábalos, se lancen a por Óscar Puente y una auditoría que, si bien fue uno de los puntos de partida del caso, ya solo es un vértice del mismo. Lo demás, lo que dijimos ayer, casualidades de La Vida de Brian Ábalos. Por cierto, hay que reconocerle una sinceridad brutal a Pardo de Vera cuando le preguntaron por qué decía que Koldo era "particular": "No he conocido una persona así, jamás". Yo tampoco.

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