Las avispas son molestas. Serias. Delgadas. Desafiantes. Se cuelan en cualquier sitio y te dan la tarde. Porque, además de ser incómodas e irritantes con su aleteo, te pueden hacer daño y darte una cornada que te joda la temporada. Las avispas no hacen nada. Están ahí, a sus cosas, cazando bichos menos engorrosos y más pesados; y exfoliando de polen las reservas de las flores del campo, que asisten inertes cual administración pública ante el desfalco. Pero, si se molesta a las avispas, si se les lanza una piedra al panal, si se le intenta espantar del plato de jamón en la verbena veraniega del pueblo, pican. Pican y hacen daño.
Hoy se ha colado una avispa en el Tribunal Supremo. Mejor dicho, la han obligado a entrar. Le han maniatado las alas y la han atornillado a un estrado. Sin poder negarse a cantar, sin tener la opción de rechinar los dientes en un silencio muy estruendoso –como hizo antaño en el Senado–. Y ya saben ustedes lo que pasa cuando se molesta a una avispa, que pica. "Yo tenía reuniones con el ministro de Transportes pero quien más intervino en el préstamo fue Economía y la SEPI". Pam. Javier Hidalgo, exconsejero de Air Europa e hijo del magnate dueño de Globalia –empresa matriz a la que pertenecía la aerolínea que recibió un rescate de 475 millones de euros durante la pandemia– vulgarmente conocido como Pepe Aviones, acaba de picar.
Lo ha hecho apuntando a donde duele. Porque los socialistas, ya lo saben si es que siguen el juicio a la trama Koldo en Libertad Digital, tienen la ilusión de dar a José Luis, flamante ponente de la moción de censura contra la corrupción, por amortizado. Pero hay algunos que no lo están, al menos hasta las elecciones andaluzas. Y Javier Hidalgo ha apuntado directamente hacia Nadia Calviño y María Jesús Montero, exresponsables de las carteras de Economía y Hacienda del Gobierno de Pedro Sánchez. "El único comunicado oficial que tiene la compañía es el 9 de septiembre por parte de la SEPI", "era lo único importante", ha ahondado en la picadura después de negar que hubiese una nota de prensa –acreditada por la UCO– en la que el Ministerio de Ábalos se posicionaba a favor del rescate. Air Europa, por cierto, se encuentra siendo investigada de nuevo en la Audiencia Nacional.
Hecha la picadura, tocaba negarlo casi todo. Que le dieron el rescate pero que vaya castaña de préstamo: "Al final, lentejas". Contrariando a Leonor González –hija de Carmen Pano, empresaria que asegura haber llevado 90.000 euros a Ferraz–, que no ofreció ningún tipo de pago a la trama por la gestión del rescate. Que Koldo y Aldama no recogieron medio millón de euros en su casa. Que sí, que se reunió con Isabel Pardo de Vera y Aldama, pero que no tuvo nada que ver con los 475 talegos que le dieron. Que sí, que Aldama cobraba 10.000 euros al mes de Air Europa y, que sí, que medió para conseguir el cobro de la deuda del Régimen Bolivariano de Venezuela. Que sí que se habló de contraprestaciones, de un aeropuerto y de criptomonedas, pero que no recuerda que se hablara de petróleo de PDVSA. ¿Qué si intermedió anteriormente Zapatero? "No me consta". ¿Que si intermedió Begoña Gómez? "Todo se hizo por el cauce legal". En fin, lo veremos.
Al menos, ya habló más que el Comandante Rubén Villalba, el supuesto topo de Aldama y Leire Díez en la Guardia Civil, que se negó a declarar por estar imputado en otra causa. Y que Armengol, que ni está ni se la espera por el Supremo, ya que el tribunal ha vuelto a denegar que testifique presencialmente después del nuevo informe de la UCO. Y eso que la Justicia es igual para todos.

