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El confuso mensaje de Stiglitz

La conclusión final debiera ser la opuesta a la que llega Stiglitz: "La crisis global que estamos viviendo es al keynesianismo, lo que la caída del muro de Berlín fue al socialismo".

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El Premio Nobel de Economía de 2001, Joseph Stiglitz, ha enviado un confuso mensaje a todo el mundo. Apoyado en el respaldo del importante lugar que se ha ganado dentro de la academia, afirma que la causa de la actual crisis global debemos buscarla en "el fundamentalismo de mercado" y en la "liberalización financiera". En sus propias palabras, "la crisis de Wall Street es para el fundamentalismo de mercado lo que la caída del muro de Berlín fue para el comunismo: le dice al mundo que este modo de organización económica resulta insostenible. Al final, dicen todos, ese modelo no funciona. Este momento es señal de que las declaraciones de liberalización del mercado financiero eran falsas".
 
Es cierto, por un lado, que "este modo de organización económica resulta insostenible", o que "no funciona"; pero no es cierto, por otro, que el sistema desarrollado en los últimos años fue basado en el fundamentalismo, o en la liberalización financiera.
 
Y es que si analizáramos las características del actual sistema financiero nos encontraríamos con un sistema de banca central en el que la autoridad monetaria determina la cantidad de dinero en circulación, los tipos de interés y de cambio, el nivel de empleo y la tasa de crecimiento económico. Este intento de "gestionar científicamente las variables monetarias" es fruto justamente de un sistema financiero "controlado" por el Gobierno de cada país o región, y que pretende, de alguna manera, acercarse a la propuesta de Karl Marx en su "Manifiesto comunista", a la de John Maynard Keynes en su "Teoría general", e incluso a los escritos de al menos tres premios Nobel contempornáenos como Paul Samuelson, Paul Krugman o el propio Stiglitz.
 
La caída del Muro de Berlín fue la demostración empírica de que las teorías y advertencias de Ludwig von Mises y Friedrich A. von Hayek eran ciertas. Hoy la crisis global nos muestra que el sistema financiero que predominó durante las últimas décadas también era inviable justamente por los mismos principios que hacían inviable al sistema que fracasó en Alemania Oriental, China o Rusia.
 
Stiglitz intenta confundir a la sociedad de que el sistema que falló no es el que él ha defendido, sino aquel de mercado libre. Pero, ¿podemos afirmar que en las últimas décadas el sistema financiero operó libremente?
 
Y es que la conclusión final debiera ser la opuesta a la que llega Stiglitz: "La crisis global que estamos viviendo es al keynesianismo, lo que la caída del muro de Berlín fue al socialismo".
 
Tras desterrar el socialismo de toda Europa, el próximo desafío que enfrentamos los defensores de la libertad es recuperar la banca libre, y así alcanzar una verdadera "liberalización financiera", concepto tan injustamente golpeado en los últimos días.

Adrián Ravier es economista y profesor de la Universidad Francisco Marroquín y del Swiss Management Center University. Escribe regularmente en su página personal.

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