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Antonio Robles

El saqueo de la España vaciada (1)

La proliferación de partidos a imagen y semejanza de Teruel Existe simboliza el triunfo del cantonalismo y el fracaso del Estado.

El saqueo de la España vaciada (1) - Antonio Robles
Un manifestante en una de las protestas de la España Vaciada. | Cordon Press

La proliferación de partidos a imagen y semejanza de Teruel Existe simboliza el triunfo del cantonalismo y el fracaso del Estado como ámbito cívico donde todos los ciudadanos son iguales en derechos y obligaciones, independientemente de su ámbito territorial y su capacidad de influencia. Posiblemente constituya la última y más nociva degeneración del nacionalismo identitario, aunque algunos hayan nacido precisamente para combatirlo. O al menos para defenderse de sus abusos y privilegios.

Pisamos tierra abonada. La España vaciada es una evidencia sangrante de pueblos abandonados o en vías de extinción y ciudades históricas reducidas hoy a la mínima expresión, donde sus hijos no tienen más salida que la huida a las grandes urbes. Esa feliz expresión ha sabido definir la tragedia demográfica de una España cada vez más injusta, desequilibrada y dañina para la vida de millones de españoles desarraigados de su entorno natural y familiar.

Si hoy hay una España vacía no es porque antes no hubiera existido vida, actividad económica, cultura y una demografía equilibrada, sino porque las decisiones políticas y los nuevos modelos de producción la han vaciado. Comenzó el éxodo del campo a la ciudad en la posguerra, pero, paradójicamente, cuando el vaciado se ha hecho irreversible ha sido durante estos últimos cuarenta años de reparto asimétrico de los presupuestos del Estado y los privilegios nacionalistas. De ahí la expresión de España vaciada en lugar de vacía. La dejación del PSOE y del PP tiene mucha responsabilidad.

Definida la tragedia, era una cuestión de Estado crear las infraestructuras básicas para su desarrollo, primar con presupuestos las deficiencias en actividades económicas productivas y fijar población. En una palabra, equilibrar demográficamente el territorio nacional y las actividades productivas. Empezando por la fibra óptica y la telefonía móvil, imprescindibles para el trabajo on line. El modelo es Alemania.

Ese esfuerzo no era ni debía ser partidista, sino un proyecto de Estado como garantía de una nación de iguales, donde territorios y ciudadanos sean tratados según sus necesidades y no según su capacidad de chantaje. Por eso la expresión de la España vaciada no podía ser patrimonio de ningún partido en particular, sino la hoja de ruta de todos para revertirla.

Sin embargo, la feliz expresión España vaciada ya se la han apropiado los inspiradores de Teruel Existe convirtiéndola en partido político (30/9/2021). Tomás Guitarte está detrás manejando lo que de momento se presenta como Plataforma Nacional España Vaciada, con más de 160 entidades y asociaciones de 30 provincias. La ideología ya se la pueden imaginar, un popurrí donde cabe todo bajo el cabreo del agravio y el populismo localista. Lo llaman transversal, y le sirvió a Tomás Guitarte para llegar al Congreso en nombre del abandono de Teruel y acabar apoyando a un Gobierno de populistas, independentistas y proetarras capitaneado por un presidente sin escrúpulos. Seguro que los electores ignorados de Teruel no le votaron para eso.

El quilombo ya está servido en las elecciones autonómicas de Castilla y León. Un sinfín de agrupaciones de electores, partidos localistas y la propia Plataforma España Vaciada han iniciado la pugna por representar los agravios de esa tragedia: Soria ¡Ya!, Palencia Meseta Limpia, Palencia Existe, Burgos Enraíza, España Vaciada Salamanca, Segovia Existe, Coordinadora Rural de Zamora, León Ruge, Unidad del Pueblo Leonés, Por Ávila, Ahora Decide Zamora… Seguro que entre estas iniciativas hay personas honestas y proyectos bien intencionados, pero ni esos ni los que han visto la oportunidad de medrar en el revoltijo escaparán del tocomocho identitario. Convertirán la política en una subasta, y el Congreso en un zoco.

No podemos todavía evaluar su alcance, pero todo hace pensar que, independientemente y más allá de la voluntad que anima a esa ensalada rusa de intereses y voluntades políticas, quienes pagarán el pato serán los ideales sociales de igualdad; y quienes recogerán sus frutos serán los enemigos de la nación. O sea, las ideas reaccionarias del nacionalismo periférico. Esta atomización es su triunfo.

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