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Carmelo Jordá

Barack Uriol Ubama

No nos habíamos enterado, pero resulta que Obama –pronúnciese 'Ubama' a partir de ahora- es experto en Cataluña.

Carmelo Jordá
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No nos habíamos enterado, pero resulta que Obama –pronúnciese Ubama a partir de ahora- es experto en Cataluña. De hecho, aunque el republicano Bosch no lo ha dicho porque es un hombre moderado y prudente, estoy en condiciones de afirmar que los ancestros del presidente americano no están en África, como se pensaba, sino entre las rocas de Montserrat. A ver si se creían ustedes que el color de la Moreneta –pronúnciese Mureneta– es casualidad.

De hecho, mis fuentes me informan de que el verdadero segundo nombre del hombre de la Casa Blanca no es Hussein, sino Oriol –pronúnciese Uriol–, pero lo cambió para no atemorizar al orbe sobre las posibles consecuencias de una alianza entre las dos naciones más poderosas de la Tierra.

Obama ha aprovechado la visita de Rajoy para, informado como está de lo que ocurre en su terruño –es posible que se lo cuente el propio Bosch, que es muy locuaz–, guardar un atronador silencio. Silencio que, obviamente, no puede ser más claro. Vamos, más claro que si hubiese salido ondeando una estelada y gritando "Llibertat, amnistia y estatut d'autonomia!" por la Avenida de Pensilvania.

Yo no me había dado cuenta, pero las luminosas palabras de Bosch –un tío tan catalán que hasta se puede permitir tener apellido de electrodoméstico alemán– me han abierto la mente como quien abre una botella de cava: el que calla otorga, es decir, que está a favor de la consulta, de la independencia y de los perros atados con llonganissa de pagès.

A favor están los no sabe/no contesta de las encuestas, aunque quizá ellos no se han dado cuenta; por el triple sí están los mudos y el intérprete del funeral de Mandela, que el tío no decía ni pío; los líderes mundiales carteados por Mas no pueden ser más receptivos a la idea y si no contestan no es porque no les importe un pijo, sino porque su silencio es más elocuente; y a favor está, por supuesto, Su Majestad Don Juan Carlos, que no abre la boca sobre la cuestión –y esto ya no tengo muy claro que sea irónico.

En suma, si usted mismo no ha dicho a voz en grito que está en contra es que está a favor, y si lo ha dicho sólo una vez ándese con cuidado que esa tibieza puede que se deba a que, en el fondo, no le parece mal del todo.

Lo más grave del nacionalismo catalán y, me temo, de buena parte de la sociedad catalana es el problema de autopercepción que tienen: como el feo que se cree guapo, los nacionalistas están todo el día pensando que el mundo –y con él la Casa Blanca– gira alrededor de ese rincón de la vieja Europa, tan pequeño.

Por cierto, que se me ha olvidado decirles lo más gordo: Barack Oriol Ubama va a pintar la Casa Blanca y a partir de ahora la van a llamar la Casa Cuatribarrada. Sólo falta convencer a Michelle….

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