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Cristina Losada

El efecto Juanma en tu factura

Que el Gobierno alivie la factura de luz inmediatamente después de un triunfo electoral del PP es el mejor anuncio publicitario que ha tenido el partido de Feijóo en mucho tiempo. 

Que el Gobierno alivie la factura de luz inmediatamente después de un triunfo electoral del PP es el mejor anuncio publicitario que ha tenido el partido de Feijóo en mucho tiempo. 
Juan Manuel Moreno Bonilla, en esRadio. | David Alonso Rincón

El primer gran efecto político de la mayoría absoluta del PP en Andalucía es la decisión del Gobierno de rebajar más el IVA de la factura de la luz. Una victoria arrolladora del partido de la oposición en el antiguo feudo del socialismo ha conseguido, parece, que el presidente tome conciencia de los estragos que siguen causando las subidas de las tarifas energéticas y adopte uno de los paliativos que tiene en su mano. Son paliativos a los que se ha ido resistiendo de forma obstinada durante el año y medio de ascenso de los precios, para ceder después ante el cariz amenazante que tomaba el coste político de no hacer nada para mitigar el impacto.

El historial de las dos reducciones del IVA de la luz es el historial de las desautorizaciones del Gobierno a sí mismo. Muy a principios del año pasado fue la ministra Teresa Ribera quien subestimó las señales tempranas, limitándolas al "dato aislado", y fue la ministra de Hacienda quien dio por imposible una bajada del impuesto acogiéndose a que la impedía Bruselas. Al cabo de unos meses, magia potagia, el Gobierno lo redujo porque sí se podía, porque Bruselas no lo prohibía y porque de "dato aislado", nada. Putin aún no había invadido Ucrania, pero la cronología, que es orden caduco y seguramente reaccionario, no iba a ser obstáculo para que más adelante se achacase todo el desorden energético a la guerra.

Hace un par de semanas, la ministra del ramo hizo saber que rebajar nuevamente el IVA de la luz suponía conformarse con "medidas cosméticas" y "vaciar las arcas públicas para algo que probablemente será insuficiente en el medio y largo plazo". Pero, de nuevo por obra de la magia potagia, magia andaluza sin duda, resulta que sí, que es cuestión de conformarse con la cosmética, bendita cosmética, y de vaciar las arcas para hacer algo que será insuficiente, pero que es necesario para reparar el deteriorado capital político del Gobierno Sánchez.

La peculiaridad de este parcheo es que su beneficiario indirecto es el partido de la oposición. Que el Gobierno alivie la factura de luz inmediatamente después de un triunfo electoral del PP es el mejor anuncio publicitario que ha tenido el partido de Feijóo en mucho tiempo. Equivale a un banner gigantesco que dice: "Si quieren que el Gobierno progresista baje los impuestos, voten al PP". Un clásico, por otro lado. El más eficaz revulsivo es el miedo a perder.

Sánchez prefiere el coste de desautorizar a sus ministros y contradecirse que el que tiene sostenella y no enmendalla. No es mala elección, dada la fluidez acelerada del discurso político. Pero la rectificación llega, otra vez, tarde. Tarde también para cambiar la percepción de que el Gobierno asiste con impotencia enervante a la escalada del coste de la vida.

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