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Cristina Losada

El hacha de Otegi en TVE

Lo que se está haciendo es ensuciar a Vox para limpiar a Bildu. Lo está haciendo el Partido Socialista.

Cristina Losada
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Lo que se está haciendo es ensuciar a Vox para limpiar a Bildu. Lo está haciendo el Partido Socialista.
Un momento de la entrevista | Imagen TV

Ha sido reaparecer Zapatero pidiendo indultos y una sentencia que "no comprometa el diálogo", y reaparece a lo grande, en la tele pública, su hombre de paz preferido, Arnaldo Otegi, que es uno de los grandes ídolos del separatismo catalán. Donde mayor número de rendidos admiradores debe de tener el que fue dirigente de la organización terrorista ETA es ahí, entre los separatistas de Cataluña. Lo llevaron de invitado de honor a la Diada previa al golpe de Estado del 1-O, y se lo rifaban en la calle jóvenes y mayores para sacarse selfies con él. Le invitaron a más de un programa de TV3, y público y periodistas quedaron encantados con su verbo y su persona. Prueba del irresistible encanto es que vuelve a esos platós con regularidad.

La última vez que estuvo en la cadena separatista dijo que hacían falta políticos como Ernest Lluch, sin que dijeran, ni el entrevistador ni él, que a Lluch se le echaba en falta porque lo habían asesinado los correligionarios del batasuno. Tanto le quieren en TV3, que es raro que no le hayan hecho tertuliano. Aunque es más fácil saber cuál es el secreto de su hechizo: no su inverosímil faceta de hombre de paz, sino su íntima vinculación con ETA, su condición de heredero político del terror. Es el hacha lo que gusta. Contra lo que se suele creer y suele decirse, los que admiran al fanático que comete y justifica crímenes no lo hacen a pesar de que mata, sino porque mata.

Otegi pasa ahora de TV3 a TVE, y hay fundamento para pensar en los motivos. Daniel Portero, de la asociación Dignidad y Justicia, dice que así se le agradece el apoyo en Navarra a un Gobierno de los socialistas. No hay duda de que este tipo de honores mediáticos se conceden por algo. Cuando Zapatero estaba en sus diálogos nada platónicos con la ETA, se recurrió al Times para sacar al asesino en serie De Juana Chaos, demacrado en una cama hospitalaria, diciendo que hacía un llamamiento por la paz, y le concedieron prisión domiciliaria. Ya sabemos, con más certeza que entonces, que la ETA puso como condición para seguir dialogando que se arreglara lo de De Juana. Hoy no hace falta tanto subterfugio, y se puede colocar el hacha en prime time en TVE sin que nadie se vista de negro, mucho menos por las víctimas de ETA.

Hace dos días, un ex alto cargo del socialismo navarro mostraba su impaciencia con la exigencia de veto a Bildu en estos términos: "Ya vale lo de vivir de las rentas de ETA". Y no lo decía por Bildu, ni por el propio Otegi, que viven políticamente de las rentas de los asesinatos, secuestros y extorsiones de la organización terrorista. Al contrario. Todo eso es agua pasada, Bildu y Otegi son tan legales y legítimos como los demás y se puede pactar con ellos sin problemas. Más aún, la normalidad democrática consiste en pactar con ellos: los que no condenan la historia criminal de ETA deben su actual estatus político a ese historial y continúan alimentando la comunidad del odio que sustentó el terrorismo. Qué menos que una entrevista con Otegi en TVE para afianzar esa anómala normalidad, tan provechosa cuando se traduce en apoyo parlamentario.

Ábalos estableció la equivalencia entre Bildu y Vox semanas atrás, y todas las semanas lo hace de un modo o de otro la portavoz del Gobierno en funciones. Hay que suponer que, en el ámbito socialista, la equivalencia ha caído, en favor de Bildu. Pero sigue cumpliendo una función poner a los dos partidos al mismo nivel. Así, Televisión Española defiende la entrevista con Otegi diciendo que hay tanto pluralismo informativo allí que el mismo día llevan a la dirigente de Vox Rocío Monasterio. Vox y Bildu, Bildu y Vox, siempre en pareja, siempre gemelos. La equivalencia es muy útil para la limpieza en curso. Lo que se está haciendo es ensuciar a Vox para limpiar a Bildu. Lo está haciendo el Partido Socialista.

Hay argumentos en favor de entrevistar al diablo si se deja y uno los puede comprar o no. Pero esto de Otegi no es una entrevista. Es una operación política. Con razón estaba exultante el batasuno, que anunció en Twitter: "No os perdáis mañana la entrevista que me realizarán en La Noche 24 horas". Hay, sin embargo, otras razones. Hay 856 razones, por lo menos, para no darle a Otegi el lustre de la televisión pública. Son 856 personas que se perderán la entrevista porque perdieron la vida a manos de ETA.

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