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Cristina Losada

Otegi (bis)

Hubo una noche en que la libertad se cifró en llevar a TVE a un exjefe de la ETA sin arrepentir.

Cristina Losada
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Hubo una noche en que la libertad se cifró en llevar a TVE a un exjefe de la ETA sin arrepentir.
RTVE

Anoche, en el periodismo español, surgió un clamor por la libertad que, lamento decirlo, no se oyó tan fuerte cuando unos islamistas asesinaron a redactores del Charlie Hebdo. Pero aquello era en Francia y por unos chistes con Mahoma, y esto era por la libertad de llevar a Arnaldo Otegi en TVE. No hay color.

El grito que me llegó más al fondo, quizá porque supe de él en las horas profundas de la noche, fue el de Iñaki López, presentador de La Sexta Noche, valga tanta nocturnidad. Dijo, es decir, escribió (corrijo algún error ortográfico): "Si a usted no le gusta que entrevisten al líder de un partido legal, CAMBIE DE CANAL. Y déjenos disfrutar de la libertad de opinión". Quizá el verbo disfrutar no era el más adecuado, tratándose de Otegi. Pero es significativa su elección. Loable, en cualquier caso, que el presentador concediera que los espectadores tienen la libertad de cambiar de canal.

Antes había puesto el listón muy alto Xabier Fortes, periodista de TVE, actual presentador de Los Desayunos, con este mensaje:

Si definimos censura como hace ahí Fortes, llegamos a una interesante conclusión: en TVE se había censurado a Otegi hasta ahora. No se le entrevistó antes, pese a ser el líder político de un partido legal. Ergo, hubo censura. La hubo hasta ahora, esto es, cuando los socialistas de Navarra necesitan, para formar Gobierno, que ese partido legal los apoye. Y cuando es posible que la propia investidura de Pedro Sánchez precise ese apoyo también. Hay otra posibilidad. Que se pidiera antes una entrevista a Otegi y la apretada agenda del líder del partido legal le impidiera concederla hasta este instante procesal. Parece remota.

La alusión al linchamiento, por parte de Fortes, es un detalle. Cuando era miembro destacado del Consejo de Informativos de TVE, artífice de los viernes negros en la época de manipulación del PP, ese Consejo encabezó, junto a los sindicatos, el linchamiento del presentador de La Noche 24H Sergio Martín, pidiendo su cese. Fue porque le preguntó a Pablo Iglesias Turrión en una entrevista –ah, las entrevistas– si no estaba de enhorabuena porque habían salido en libertad varios presos de ETA. Pero es que en el caso del periodista Martín la libertad de opinión y expresión sí estaba sometida a restricciones. A censura. Aunque nos aborrezca.

El grito vespertino de ayer no fue sólo por la libertad. También por la ley. Libertad y legalidad. Claramente. La más versada en leyes a la que pude leer fue Lucía Méndez Prada, de El Mundo, que lo expresó así:

La plebe enfurecida por lo de Otegi no hemos leído nada, nunca, que para eso somos plebe enfurecida, irracional, pura turba sin el equilibrio apolíneo de la ilustrada elite, pero aun así nuestra básica noción de democracia incluye alguna noción sobre el trato con los que utilizaron el asesinato como arma política y, lejos de abjurar de ello, viven políticamente de aquel pasado y mantienen el discurso del odio de siempre. Por legales que sean. Por legalizados que estén. ¿O hay que tratarlos exactamente igual que a los partidos que no son herederos de una organización terrorista? ¿Por qué entonces el propio PSOE dijo que no iba a pactar con ellos? Además: si Bildu ha de tener su cuota en la televisión pública, bien se puede cubrir sin darle carta de normalidad democrática precisamente a Otegi.

La cruz la puso Juan Cruz. El veterano de El País retó a la plebe ultra sarcásticamente: "Chaves Nogales entrevistó a Goebbels. Por si quieren ponerlo en la lista negra". Lo que no podemos es poner a Chaves Nogales en la nómina de la tele pública. Pero, para comparar, en 1978, Jean-Fançois Revel publicó en L‘Express, semanario que dirigía, una entrevista con el que había sido comisario de Asuntos Judíos del Gobierno de Vichy, entonces fugado en España, y se armó un escándalo impresionante. La mayoría de la prensa francesa, no digamos la izquierda, le acusó de querer rehabilitar el antisemitismo de los tiempos de Vichy. Por publicar la entrevista. ¿Hubiera defendido Cruz a Revel entonces? Como que lo dudamos.

Libertad, libertad, ahí queda la cosa. Para un buen plantel de estrellas mediáticas y de la prensa española, hubo una noche en que la libertad se cifró en llevar a TVE a un exjefe de la ETA sin arrepentir. En lo que era una operación política evidente. Conste.

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