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Daniel Rodríguez Herrera

Cien nazis en Madrid importan más que 250.000 en el País Vasco

¿Crece la homofobia en España? No lo creo, pero si así fuera, la culpa sería de la izquierda.

¿Crece la homofobia en España? No lo creo, pero si así fuera, la culpa sería de la izquierda.
Manifestación neonazi permitida por la Delegación del Gobierno en Madrid. | Twitter

Si uno tuviera que juzgar lo sucedido este fin de semana a través de los medios progresistas y las televisiones, si me perdonan la redundancia, lo más grave que ha sucedido ha sido una manifestación de alrededor de un centenar de nazis por las calles de Madrid. Por Chueca, nada menos. Mientras, ha tenido que ser la sociedad civil la que lograse que se desconvocara una suerte de feria festiva pensada como excursión familiar a la que llevar a los niños y cuyo objetivo era homenajear a Parot, uno de los mayores asesinos en serie que ha tenido que sufrir este país. La manifestación en contra de un asesino, recibida con todo tipo de insultos y lanzamiento de objetos contundentes, no ha ocupado un minuto de telediario y sólo ha llegado a los digitales porque pusieron en duda, otra vez, que quienes siempre fueron víctimas de ETA volvieran a ser víctimas de quienes han pertenecido y votan a ETA.

En todo caso, los homenajes a Parot se han celebrado, pero de una forma menos descarada, sin que nadie dijera una palabra más alta que otra. Algunos desvergonzados, como Lo País, llegan a hablar de la desconvocatoria del acto principal en Mondragón como si fuera un mérito de los Gobiernos de PNV y PSOE, que no han movido un dedo para impedirlo. Porque entra dentro de la normalidad del País Vasco que se celebre a asesinos y que el partido que organiza estas alegres algaradas reciba un cuarto de millón de votos y sea fundamental en la investidura del presidente del Gobierno. En cambio, que cien nazis que cuentan con el rechazo unánime de todos los partidos se paseen gritando barbaridades por el barrio madrileño de Chueca merecía abrir telediarios y justificar los grandes aspavientos necesarios para que nadie viera en qué consiste el día a día en esa sociedad enferma y nauseabunda que es la vasca.

Vox no sólo no apoya a esa pandilla de neonazis, porque es una pandilla, sino que los ha acusado de socialistas, que para Vox y quienes lo votan es el peor insulto que se puede proferir. En cambio, Bildu organiza y apoya todo tipo de homenajes y actos en los que los terroristas de ETA son los héroes y no los villanos. Bildu, un partido nacionalista y socialista, que ha sido el brazo político de una banda armada, que justifica y glorifica la violencia política, es lo más parecido a una organización nazi que existe en España. No son Hitler, como tampoco quienes se declaran orgullosos comunistas hoy día son Stalin. Pero son blanqueados por medios y políticos porque se declaran de izquierdas, dicen preocuparse mucho por el calentamiento global y sus votos han sido necesarios para que María Chivite y Pedro Sánchez gobiernen Navarra y España. A cambio, tenemos que escandalizarnos de la pandilla basura a la que el PSOE permitió pasearse por Madrid.

Porque esa manifestación se realizó porque la Delegación del Gobierno de Pedro Sánchez así lo quiso. Es mentira que no supieran nada. Tan falso es que acudieron los antidisturbios, algo que no sucede cuando una asociación de vecinos congrega a los cuatro gatos que congregan siempre. Tan falso como que la persona que la convocó es perfectamente conocida por la Policía, y bastaba acudir a las redes sociales de la asociación convocante para ver a un montón de sospechosos habituales como convocantes, desde España 2000 a la organización heredera de Hogar Madrid. Allí acudieron agencias y teles con las cámaras encendidas, porque nadie sabía quiénes eran estos tipos, claro. La mejor prueba de que esto se ha permitido a propósito es que Mercedes González se niega a dimitir, algo que haría si de verdad creyera que la engañaron y que, por tanto, es demasiado inútil para el cargo que okupa. Pero no, sigue y seguirá colocada ahí porque ha hecho precisamente lo que el PSOE quiso que hiciera.

La homofobia existe, claro que sí. Pero si algo demuestra la performance de Chueca es que los homófobos de verdad son una pandilla minúscula. Su mensaje nos llega porque lo permite el PSOE y el progresismo se encarga de ejercer de altavoz. Nadie se hubiera enterado de la existencia de esta concentración minúscula de no ser por los medios de mucho progreso. Cien nazis en todo Madrid no son un problema. El problema es tener a otra panda de nazis a los que votan 250.000 personas, que gobierna instituciones y cuyo apoyo es fundamental para que la izquierda gobierne. Pero de eso no hablemos, que ponemos en riesgo la convivencia y buscamos la confrontación. Dar un altavoz en prime time a los ultrasur no. Eso es perfectamente correcto. Porque es lo que le viene bien al PSOE, no hay más. ¿Crece la homofobia en España? No lo creo, pero si así fuera, no miren a Vox como la causa. Miren a Telecinco, Lo País, El Panfleto de Escolar. Miren al PSOE y a Podemos. Son ellos los únicos que permiten a cien nazis llegar con sus patéticos gritos a los hogares de todos los españoles.

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