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David Vinuesa

¿Se han roto los monitores del VAR?

El penalti de Gayá a Ansu Fati deja muchas dudas y nuevamente no se tiró del monitor para apreciar mejor la imagen.

David Vinuesa
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El penalti de Gayá a Ansu Fati deja muchas dudas y nuevamente no se tiró del monitor para apreciar mejor la imagen.
Gil Manzano consulta el VAR. | EFE

O aquí en España somos muy listos o en el resto del mundo son muy tontos. No se entiende que en algunas competiciones se saque rentabilidad a unos bonitos, útiles y prácticos monitores del VAR y en otras ligas, como la nuestra, estén ahí colocados cogiendo polvo. Anoche en el Camp Nou hubo una jugada muy dudosa. Ni negra ni blanca, gris. Tan extremadamente gris de hecho que en mi opinión cualquiera de las dos decisiones que se podían tomar, cualquiera, se tendría que aceptar porque es una jugada sobre el filo de la navaja. Eso sí, si horas después aún hay dudas enormes de si es penalti o no, ¿por qué no se usa el monitor para, como mínimo, tener una referencia más?

"Pero David, si la jugada es gris, el VAR debe dejar al colegiado tomar la decisión porque no es un error claro y manifiesto". Bueno, por partes. Si ves la repetición a Gil Manzano le tapan varios jugadores y acaba pitando penalti más por ruido externo y por interpretación que por convencimiento. Además, si hay dudas, no sé, coge a tu colegiado de campo y dile que vaya al monitor, que no pasa nada. Cuando esto ocurre en otros torneos y pese a darle poder al colegiado para tomar decisiones claves, casi siempre le mandan al monitor para que, como mínimo, tenga otro punto de vista más. Lo que no se entiende es esa manía corporativista hispánica de pensar que si mandas al árbitro al monitor le estás dejando en mal lugar. Es como tener un detector de minas y no utilizarlo en campo abierto porque soy el Chuck Norris de la chulería arbitral.

En serio, ¿qué pasa con los monitores? ¿Se han roto? ¿No funcionan? ¿Son como las teles de los hospitales que había que pagar de tu propio bolsillo para verlas? No, ni están rotas, ni han dejado de funcionar, ni les cuesta parte del sueldo a los colegiados. El problema aquí es la orden protectora de autoestima que permite a los VORadores de las arenas mantener la moral alta de sus compañeros de profesión. "No te fallaré, somos compañeros, siempre estaré ahí, si me necesitas...". Como si de la banda sonora de la serie ‘Compañeros’ se tratase, los colegiados de este país han tomado la decisión de proteger al gremio de todo mal. Si los partidos se vuelven locos para bendición del aficionado, el colegiado lo para todo a base de faltas y así controla el partido sin entrar en pánico. Si no han sabido frenar con autoridad las pérdidas de tiempo, añado 15 minutos y me quito de problemas. Si hay jugadas dudosas que podrían resolverse yendo al monitor, no le digo nada a mi ‘compiyogui’ y así le evito el mal rato de que el estadio le ponga la lupa mientras echa un ojo a las imágenes. Y así con todo, hecho que provoca que ahora mismo sea más importante hacer lo mejor para el árbitro y no lo mejor para el fútbol.

Y por supuesto, en este país, si hay riesgo de ‘pupita’ arbitral aparece la Santa Inquisición de la interpretación del reglamento. Todo tiene interpretación. Cualquier cosa. De hecho parece que todas las normas se han establecido con una o varias salidas de emergencia. Echadle un ojo a las últimas decisiones controvertidas y buscad si en algún momento los colegiados y los Carballers, los fans del estamento presidido por Velasco Carballo, han dicho "sí, se ha equivocado". ¡Jamás! Rápidamente se van al reglamento, llaman al Mesías de turno y este les dice "hijos míos, habemus interpretación". Sermón al canto, insultos a los que al parecer no entendemos las reglas y mientras los jardineros de los estadios viendo Netflix en el monitor de los estadios. Total, si no se va a usar al menos que los buenos currantes echen unos minutos viendo alguna serie divertida, ¿no?

El problema es que esto no se va a detener aquí. No se va a priorizar el bien del fútbol por el bien de los colegiados y lo vemos día sí y día también. El último ejemplo lo tuvimos con el tema Mbappé y su fuera de juego en el Francia-España. Es una jugada que insulta directamente al mundo del fútbol y aún así, por no llevarse la contraria, el mundo arbitral se protege de nuevo llegando a llamar "ignorantes" a futbolistas, entrenadores y periodistas. Como mucho matizarán la norma, pero le colocarán un par de salidas de emergencia por si acaso. Estamos en la era de la interpretación. Olvidad la era de Messi, Cristiano, Mbappé, Haaland... estamos en otra era y mandan los hombres de negro. ¡Bienvenidos al mundo de la interpretación ignorantes!

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