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David Vinuesa

Yo sí creo en el Rodrigo De Paul del Atlético de Madrid

El jugador argentino no ha podido mostrar su mejor versión en su primera temporada.

El jugador argentino no ha podido mostrar su mejor versión en su primera temporada.
Yo sí creo en el Rodrigo De Paul del Atlético | Cordon Press

Ha pasado con grandes jugadores de la historia del Atlético de Madrid y en mi opinión, que por supuesto puede estar equivocada, va a pasar con Rodrigo De Paul. Recuerdo los primeros años, por ejemplo, de Filipe Luis y Diego Godín. No dieron el nivel que exhibieron años después y si alguien en el Atlético hubiese tomado la decisión precipitada de prescindir de sus servicios o ellos la opción de querer irse, quizá ahora la sala de trofeos del Wanda Metropolitano tendría mucho más espacio libre y ellos no habrían mordido los trofeos que mordieron.

Rodrigo De Paul está siendo criticado este año porque no está dando el nivel que se esperaba de él o porque no aparece ese De Paul de la selección argentina que los aficionados rojiblancos esperan ver. Hasta aquí, todo correcto. Puede dar más, es cierto. Es un poco el pensamiento generalizado. Pero claro, ¿por qué se espera a ese gran Rodrigo De Paul? Primero porque es un centrocampista como la copa de un pino. Si no lo fuese, nadie esperaría ese nivel. Segundo, porque ha dejado destellos de una enorme calidad en aspectos que necesita como el comer el Atlético, como son los desplazamientos largos, la intensidad y la visión en el centro del campo. Y tercero, porque solo hemos visto un pequeño atisbo de la capacidad llegadora del ex del Udinese que los colchoneros están deseando ver en primera persona.

De Paul es un gran jugador. Un excelente futbolista. Y lo más importante: por carácter y estilo de juego casa perfectamente con el Atlético de Madrid y con Simeone. Además, el propio Rodrigo está empeñado en triunfar en Madrid. No en vano fue capaz de destrozar los rumores infundados sobre su posible salida dando oficialidad a un tuit del periodista Matteo Moretto que desmentía que el argentino quisiese irse. No se quiere ir. Ha venido a triunfar en Madrid y me consta que en el club no tienen ninguna duda sobre su futuro más inmediato.

"La presión del Atlético no es la misma que la del Udinese", dicen algunos. ¿En serio? ¿De verdad le vamos a decir a Rodrigo De Paul si sostiene o no la presión cuando juega en Argentina? ¡En Argentina, señoras y señores! Como dijo un día Simeone, España y las críticas en comparación con lo que ha tenido que soportar la selección albiceleste hasta su triunfo en la Copa América, es una película de Disney. Es Bambi. El Rey León. Aladdín. Cuando Rodrigo De Paul escucha cosas en Argentina le viene a la cabeza ‘Salvar al soldado Ryan’, pero cuando escucha presión en España recuerda, como mucho, la Cenicienta o La Bella y la Bestia. Por presión no va ser. Seguro.

¿Por qué creo en un gran Rodrigo De Paul en el Atlético? Por lo mismo que esperé al segundo año para juzgar a Filipe o Godín y ellos tenían una ventaja respecto a De Paul y es que ya conocían la liga española. Me gusta tener paciencia con futbolistas que son muy buenos y Rodrigo, a mí, me parece que lo es. Igual que creo que le está costando, ya sea porque está viviendo cambios en su vida, que son suyos y donde nadie debe entrar a valorar lo que hace o no en su casa, o porque el año del Atlético tampoco ayuda. No sé qué pasa exactamente y me parece ventajista y neandertal hablar de ciertos asuntos cuando las cosas no van bien, sin embargo, sigo manteniendo que vamos a ver en el futuro a un gran Rodrigo De Paul. Seguirá siendo importante en Argentina y lo será en el Atlético. Tiene calidad para ello, personalidad para vestir la rojiblanca y el entrenador y compañeros ideales para ir juntos hacia nuevos éxitos. Lo tiene todo. Solo falta que las piezas encajen.

De verdad, paciencia con De Paul. Valdrá la pena. Será un jugador importante. Además tenemos precedentes que aficionados y periodistas tenemos que tener en cuenta para no tropezar una y otra vez en la misma piedra. En las sentencias extremistas que pasan del odio al amor en dos partidos. Lemar pasó de ser odiado a ser amado. Raúl García... ¿Se acuerdan de Raúl García? Ídolo máximo de la entidad y jugador que en muchas cosas me recuerda a De Paul, sobre todo por carácter y sentimiento de pertenencia a los colores que defiende. Raúl fue pitado en el Vicente Calderón. Más que pitado, fue abucheado. Y ahora es parte de las rayas rojas y blancas del escudo. Es medio oso y medio madroño casi. ¿Por qué? Porque en el club se confió en él. Lo mismo me equivoco, pero yo sí creo en el Rodrigo De Paul del Atlético. Y lo digo cuando no es tan fácil decirlo. Ahora toca esperar. Hablamos en unos meses.

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