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Un Gobierno que se deja escupir por sus socios golpistas

"Usted no es decente", le dijo Sánchez a Rajoy para incapacitarlo como presidente del Gobierno en aquel célebre debate televisivo. Y usted, que se deja escupir por golpistas en la sede de la soberanía nacional, ¿qué es, doctor Sánchez?

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Algunos dirán que en el pecado de recurrir a golpistas y proetarras para hacer presidente del Gobierno a Pedro Sánchez llevan los socialistas la penitencia. Con todo, la salva de agresiones verbales que los representantes de Esquerra han lanzado este miércoles en el Congreso contra el ministro de Exteriores, Josep Borrell, muestra el grado de abyección de que son capaces estos indeseables, fieles herederos de esa escisión nacionalista, radical y revolucionaria del Partido Socialista Italiano que dio origen al fascismo. En este sentido, se podría hablar de la batasunización de ERC si no fuera porque sus rufianescos representantes no hacen más que continuar con una tradición fascista y golpista muy propia de su execrable partido, que ya se sublevó contra la República en 1934.

Con todo, la reacción de los correligionarios de Borrell –especialmente la del presidente del Gobierno– ante los exabruptos de Gabriel Rufián y el escupitajo de Jordi Salvador ha sido todavía más humillante y nauseabunda. Así, lejos de denunciarlo y romper toda relación con la liberticida ERC, Sánchez y su rebaño socialista han evitado condenar lo sucedido, afirmado sin vergüenza que "todos tenemos la culpa" y hasta puesto en duda la palabra del agredido Borrell.

Tal grado de rastrera indignidad resultaría insuperable si no fuera porque este mismo miércoles los socialistas han brindado su apoyo a los golpistas catalanes y a la extrema izquierda podemita para impedir que el Congreso se declarara en contra de un indultoa los responsables del golpe de Estado del 1-O, entre los que se cuenta el líder de ERC, Oriol Junqueras, que serán juzgados por el Tribunal Supremo por rebelión a principios de 20'19.

Por su parte, la descalificable ministra de Justicia, Dolores Delgado, que debería haber dimitido por su estrecha relación con las cloacas judiciales y policiales que representan el condenado exjuex Garzón y el excomisario Villarejo, ha cometido la felonía de destituir a Edmundo Bal como representante de la Abogacía del Estado en la causa contra los golpistas. Como es sabido, Bal siempre se pronunció a favor de que la Abogacía del Estado dirigiera una acusación por el tipo más grave, el de rebelión, incluso expresó su enorme malestar ­–compartido por muchos de sus compañeros– cuando se obligó a la Abogacía del Estado a la presentación del informe por sedición, descartando el componente de violencia.

Así las cosas, bien se podría recordar a los socialistas aquello de "dime con quién vas y te diré quién eres". Sea como fuere, lo cierto es que el empecinamiento de Sánchez por seguir siendo presidente del Gobierno con los peores resultados electorales de la historia del PSOE y con el apoyo de quienes quieren dinamitar el orden constitucional constituye la principal amenaza para la Nación y el Estado de Derecho.

"Usted no es decente", le dijo Sánchez a Rajoy para incapacitarlo como presidente del Gobierno en aquel célebre debate televisivo. Y usted, que se deja escupir por golpistas en la sede de la soberanía nacional, ¿qué es, doctor Sánchez?

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