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Eduardo Goligorsky

Solo para masoquistas

Solo a los masoquistas los entusiasma el via crucis del procés que un conglomerado totalitario puso en marcha en Cataluña.

Eduardo Goligorsky
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Solo a los masoquistas los entusiasma el via crucis del procés que un conglomerado totalitario puso en marcha en Cataluña.
Manifestación por la Diada de 2019 en Barcelona | EFE

La palabra "populismo" se ha convertido en un comodín ideal para descalificar, desde el punto de vista liberal y democrático, casi todos los movimientos de masas activados por la demagogia de políticos inescrupulosos. Efectivamente, los populismos tienen en común la apelación a la visceralidad; el enfoque simplista de los problemas sociales más complejos; y la polarización gregaria entre "nosotros", los puros y buenos, por un lado, y "ellos", los impuros y malos, por otro.

'Repúblika' en cuarentena

Sin embargo, hay que distinguir, por lo menos en Cataluña, a aquellos populismos que prometen vías fáciles para conseguir el acceso al cuerno de la abundancia en el paraíso terrenal, de aquellos otros que exigen sacrificios, privaciones y enfrentamientos con los prójimos y con el Estado y las leyes para excluir a los diferentes y fundar una falsa repúblika en cuarentena. Los primeros reclutan a los atolondrados rapaces. Los segundos solo a los masoquistas nostálgicos de la servidumbre feudal o del oscurantismo carlista.

Solo a los masoquistas les entusiasma el via crucis del procés que un conglomerado totalitario puso en marcha en Cataluña. Lo cual explica por qué los ciudadanos prudentes y racionales que se dejaron seducir por los cantos de sirena del 2012, o incluso por los trampantojos pujolistas del 1980, están abandonando el rebaño, como se comprobó en la última Diada. Ni antes eran 2 millones ni ahora han sido 600.000. Que se den por satisfechos con la mitad de esta cifra, y aun así son demasiados. No debería haber tantos masoquistas enviciados con el aislacionismo, el racismo y el empobrecimiento social, económico y cultural que traerá consigo el Catexit, gemelo del nefasto Brexit.

Travestido de pragmático

El despertar, de todos modos, ha sido tardío, porque la cruda impronta sádica de los cabecillas estuvo a la vista desde el vamos y debería haber bastado para disuadir a los abducidos sensatos. Los distrajeron, precisamente, los efectos hipnóticos del populismo. Porque en el 2013, cuando el ridículo tentetieso Artur Mas emprendía la navegación hacia su Ítaca de cartón piedra, Oriol Junqueras, hoy travestido de pragmático, ya se ponía al frente de los flageladores (LV, 13/11/2013):

ERC amenaza con impulsar una huelga general en Catalunya si el gobierno español no reconsidera su postura y permite celebrar la consulta. "Si hemos sacado dos millones de personas a la calle… ¿quién dice que no podríamos parar la economía catalana durante una semana?", ha planteado Oriol Junqueras en Bruselas. (…) "Nosotros también tenemos nuestros instrumentos", ha advertido Junqueras. Los efectos de un parón en la economía catalana se notarían en el conjunto del Estado, argumenta, y podrían afectar a la estabilidad de los mercados financieros. "¿Qué impacto tiene sobre el PIB español? ¿Y qué opinión tendrán los acreedores de la deuda española? ¿Y qué pasa con la prima de riesgo española?".

Como el escorpión

Como el escorpión de la fábula, Junqueras estaba dispuesto a inmolarse junto con todos los catalanes para obedecer, en este caso, a su instinto sádico antiespañol. Y así lo entendieron aquellos cofrades suyos que, aunque nacionalistas, no eran masoquistas ni suicidas. Su reacción fue fulminante (LV, 14/11/2013):

Ayer mismo fue un miembro del Govern quien desautorizó públicamente al líder republicano. Felip Puig, conseller de Empresa i Ocupació, descartó que sea posible una huelga como la propuesta por Junqueras. "La economía catalana no puede parar ni dos horas". (…) Uno de los más contundentes ha sido el presidente del grupo parlamentario de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, que ha considerado que Junqueras "no tiene dos dedos de frente" al declarar lo que ha declarado. (…) Para Duran el mensaje es "totalmente contrapuesto a los intereses de Catalunya", porque incluso, ha dicho, no se puede garantizar que se pare el conjunto de la economía española pero sí se perjudica la economía catalana.

El modelo hongkongués

El panorama se ha aclarado desde aquellos días de euforia supremacista. Si bien los sádicos continúan maltratando a Cataluña desde dentro y fuera de su territorio, y los masoquistas siguen sometiéndose disciplinadamente a los rigores del tormento cainita, la gente normal vuelve paulatinamente a la cordura. Pero los sádicos no se resignan a ver raleadas las filas de su comparsa y prometen redoblar sus esfuerzos para socavar los cimientos de la sociedad y sembrar el caos. Ahora su modelo es el hongkongués. No para combatir una dictadura como la china sino para imponer la autóctona.

En su incursión por la para él exótica Madrid, nuestro deslenguado Goebbels de pacotilla, Quim Torra, avanzó que lo primero que se producirá [después de la sentencia del Supremo] será la "confrontación democrática" (LV, 6/9):

Y "una respuesta popular de la ciudadanía" siempre en clave de "desobediencia pacífica" -con una referencia incluida a Hong Kong- y que podía incluir una "huelga de país". De hecho, Torra advirtió que como president liderará "una respuesta de país" que "debe reflejarse en las instituciones catalanas para la nueva y excepcional etapa que se abrirá". "Un programa que vuelva a poner la independencia en el objetivo de su acción política", añadió.

A medida de la minoría

Todo a medida de la minoría masoquista. Otra vez evocando la "huelga de país" que promovió Junqueras y que ahora el presidente de una patronal tan poco comprometida con el constitucionalismo como es Pimec rechaza, diciendo: "Si ya estamos en un momento de desaceleración, solo falta ir poniendo palos en las ruedas a la economía". El establishment catalán lo ratificó por boca de Marius Carol, director de La Vanguardia ("Catalunya no es Hong Kong", 7/9):

En el imaginario catalán hemos pasado de aspirar a ser Dinamarca a querer copiar a Hong Kong, aunque lo sensato es que Catalunya quisiera ser Catalunya, sin renuncias pero sin aventuras. Las manifestaciones de Torra han sido contestadas por su consejera Àngels Chacón que rechaza un paro de país permanente como respuesta a la sentencia porque se puede causar un daño irreparable a la economía. Hong Kong ha perdido más de 1.200 millones desde que empezaron las protestas por las cancelaciones turísticas y la caída de las ventas. Catalunya no es Hong Kong. Y a lo mejor es la hora de volver a hacer política.

Inquisición tribal

A la "huelga de país" los sádicos suman, para complacer la patología del colectivo masoquista, el "consumo estratégico". Lo impulsan los energúmenos de la Assemblea Nacional Catalana en las redes sociales para boicotear a las empresas desprovistas del visto bueno de la inquisición tribal. La patronal Foment del Treball denunció esta iniciativa ante la Autoridad Catalana de la Competència por "anticompetitiva" y ha pedido medidas cautelares a los tribunales para que paralicen la web antes de presentar una demanda por "competencia desleal". Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, tildó esta campaña de "irracional" y "barbaridad".

Irracional y barbaridad. Dos calificativos que se pueden aplicar a todo el arsenal del procés contra el orden constitucional, la Monarquía parlamentaria, la economía productiva, la cultura universal y la convivencia ciudadana.

Sádicos, fuera.

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