LA SECRETA ESPERANZA DEL MUNDO
¿Demasiado hermoso para ser cierto?
Cuando Benedicto XVI se despedía de Francia pronunció una frase que me resultó enigmática: "Estoy convencido de que los tiempos son propicios para un retorno a Dios". Sabido es que el Papa no prodiga gestos para la galería y que no escatima términos duros a la hora de retratar los males de la época. Podía haberse ahorrado la frase, pero no lo hizo: quería expresar una convicción y también enviar un mensaje, especialmente a los cristianos tentados por la desazón.