LEONARDO BOFF CONTRA JUAN PABLO II
En clamor de santidad
Para poder amar a alguien es necesario conocerlo y para poder conocerlo hay que amarlo. Quien se forja una imagen idealizada de alguien no puede amarlo porque lo mutila y deforma: hay que amar a las personas en la totalidad de lo que son. A Juan Pablo II también hay que amarlo así, con toda su grandeza y, en ella, con sus defectos, errores e incluso pecados. Pero el que tuviera sombras, todos los grandes hombres, varones o mujeres, y los santos las han tenido, es algo que solamente es posible ver en su grandeza y desde ella. Por ello, en medio de un clamor mundial de católicos y no católicos, me han llamado la atención quienes han puesto más el acento en lo que ellos consideraban negativo.