LA ESPERANZA DEL HOMBRE DE HOY
¿Tenemos que esperar a otro?
En el tercer domingo de Adviento la Iglesia nos hace escuchar la impresionante respuesta de Jesús a los enviados de Juan el Bautista, que desde su cautiverio, inquieto por la forma en que se desarrollaban los primeros pasos de la vida pública del Maestro, le interroga sobre su identidad y su misión. Jesús, que rinde homenaje a la figura imponente del Bautista ("no ha nacido de mujer otro más grande que Juan"), le responde con una secuencia trepidante de hechos, y concluye con una advertencia que contenía un reproche para las dudas de su primo: bienaventurado el que no se escandalice de mí.