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José García Domínguez

Fachas, feminicidio y multiculturalismo

Una de las religiones oficiales de la Cataluña actual es el multiculturalismo, forma posmoderna del racismo consistente en aceptar para el prójimo la basura que jamás se admitiría entre los propios.

Una de las religiones oficiales de la Cataluña actual es el multiculturalismo, forma posmoderna del racismo consistente en aceptar para el prójimo la basura que jamás se admitiría entre los propios.
Las dos hermanas de Tarrasa asesinadas en Pakistán | LD

Dos hermanas catalanas de Tarrasa acaban de ser salvajemente asesinadas en Pakistán, todo ello siguiendo una primitiva tradición de origen medieval, a manos de sus familiares más directos. ¿El motivo? Negarse a contraer matrimonio forzoso con unos hombres a los que ellas no deseaban unir sus vidas. Al parecer, sus dos hermanos varones y también el propio padre de las víctimas, un natural de ese país que trabajaba como dependiente en una tienda del barrio barcelonés del Raval, participaron en la tortura y posterior ejecución a balazos de las ciudadanas de Tarrasa. Hasta ahí, la barbarie. Si bien no una barbarie cualquiera, sino una muy concreta y específica forma de barbarie, la derivada de la interpretación rigorista del principio sagrado que ordena la sumisión absoluta de la mujer al hombre en la cultura y la religión islámicas.

Una forma de criminalidad ritual, esa, nada infrecuente en Pakistán. De ahí que, y solo en 2021, se contabilizasen 478 sacrificios de mujeres similares al sufrido por las dos chicas catalanas. Catalanas a las que mataron, por cierto, en la región rural de Gujrat, zona de la que procede la inmensa mayoría de los paquistaníes ahora afincados en la demarcación. Una circunstancia, la de los ya muchos precedentes de matrimonios forzosos detectados dentro de esa comunidad de inmigrantes, que animó al grupo parlamentario de Vox en el Parlament a presentar una muy aséptica proposición de ley dirigida a promover que la Generalitat se implicase de modo activo en la erradicación de esa práctica delictiva aberrante en el ámbito del territorio catalán.

La propuesta de Vox postulaba algo tan simple como extender el derecho elemental a no poder ser compradas ni vendidas, ese del que gozan las mujeres de origen español, a la totalidad de las mujeres locales. Diríase que solo un racista podría oponerse a algo tan razonable. Pero una de las religiones oficiales de la Cataluña actual, ¡ay!, es el multiculturalismo, sutil forma posmoderna del racismo consistente en aceptar para el prójimo, el buen salvaje inmigrado, la basura que jamás se admitiría entre los propios. Así que la mayoría del Parlament votó contra aquella iniciativa intolerablemente xenófoba de los fachas. Faltará más. Bien, pues ahí tienen otros dos cadáveres para celebrar su buena conciencia. Suma y sigue.

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