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José García Domínguez

Y ahora la España multinivel

Salvo Iceta, que lo sabe y calla, en el entorno de Pedro Sánchez todos parecen ignorar que jamás dentro del catalanismo ha habido federalistas.

José García Domínguez
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Salvo Iceta, que lo sabe y calla, en el entorno de Pedro Sánchez todos parecen ignorar que jamás dentro del catalanismo ha habido federalistas.
Sánchez e Iceta, en un acto. | EFE

Otra vez el cuento del federalismo con apellidos raros, una matraca con vocación equidistante más vieja que el baúl de la Piquer, si bien ahora rebautizada con menos gracia. Porque aquello del federalismo asimétrico de Maragall tenía, al menos, la virtud de que nadie sabía lo que era. Pero había que renovar el repertorio retórico. Y resulta que se les ha pasado por la cabeza designar al refrito como "la España multinivel". Término asociado habitualmente en las páginas de sucesos a estafas piramidales y timadores de poca monta. Ahora mismo, hay por ahí un pufo multinivel con bitcoins y cientos de pardillos desplumados del que hablan mucho en los papeles. Y es que lo de asimétrico no sonaba tanto a chorizada. En fin, salvo Iceta, que lo sabe y calla, en el entorno del madrileño Pedro Sánchez todos parecen ignorar que jamás dentro del movimiento catalanista ha habido federalistas.

Porque se puede ser catalanista, como lo es el PSC, y se puede ser federalista, como tantos en el PSOE. Lo que no se puede ser es catalanista y federalista. De ahí el secreto de que en Cataluña nunca haya habido federalistas. Porque ni los hubo ni los hay. De hecho, y aunque todos esos buenistas de la izquierda mesetaria no lo sepan aún, el catalanismo, esa doctrina política que reclama como propia el PSC, no es que naciera al margen del federalismo español, es que nació contra el federalismo español. Por eso Pi y Margall, el pionero catalán del federalismo hispano, posee hoy una calle dedicada a honrar su memoria en Madrid, pero no en Barcelona, ciudad donde se ha sepultado en el olvido su figura. Sánchez es muy libre de llamarse a engaño, pero su quinta columna interna nunca será sinceramente federalista, por mucho que Iceta lo predique en público. Porque abrazar el federalismo genuino -asunto distinto es la venta piramidal de motos- les exigiría renunciar a la obediencia catalanista. Y por esa piedra sigue sin haber nadie en la izquierda catalana dispuesto a pasar. En España, federalistas hay pocos, muy pocos. Pero es que en Cataluña continúa sin haber ninguno a estas horas. En fin, otra moto gripada que nos quieren colocar. La enésima.

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