Menú

¿De qué se ríe Jordi Cuixart?

De todos los acusados, es el más feliz, sin ninguna duda. Es también, probablemente, el único que se comerá sus quince o veinte años de cárcel con una sonrisa y sin protestar.

0
Jordi Cuixart y Carme Forcadell | EFE

Entre los rostros de los participantes en el juicio contra los dirigentes nacionalistas catalanes destaca con luz propia el de Jordi Cuixart. Todos los acusados del golpe de Estado en Cataluña suelen aparecer relajados y sonrientes, pero Jordi es que se descojona. Que se lo está pasando muy bien, el muchacho, sobre todo cuando los testigos relatan con todo lujo de detalles su participación en la intentona golpista, hechos por los que le podrían caer un par de décadas largas de cárcel.

Este martes declararon en el Tribunal Supremo tres agentes de la policía local de Badalona, lugar de residencia del sonriente Cuixart, presidente de Omnium Cultural y uno de los pilares del proceso secesionista, como él mismo se encargó de confirmar (orgullosamente) cuando le tocó declarar en las primeras jornadas del juicio.

Los agentes de la Guardia Urbana explicaron la participación de Cuixart en un tumulto callejero una noche de finales de septiembre de 2017, a pocos días del butifarréndum. Los policías habían requisado los carteles que un grupo de animosos voluntarios colocaba en las paredes animando a votar, circunstancia de la que fue convenientemente informado el risueño presidente de la entidad. Personado en el lugar de los hechos, Cuixart pidió a los agentes que hicieran la vista gorda y, ante la negativa de estos, se plantó delante del vehículo para impedir que se fuera y ayudó a los concentrados, en aquellos momentos varias decenas de separatistas vociferantes, a sacar del coche policial los carteles requisados.

El catálogo de delitos por esta acción debe de ser abultado, con el agravante de que no fue una acción aislada, sino una más dentro de la estrategia global de llevar a cabo un referéndum declarado ilegal por los tribunales. Pero el tipo se ríe. Se reía cuando explicó este incidente (su versión es que todo fue una coña amistosa con los agentes, en plan "venga tíos, enrollaos un poco y tal"), y se reía también este martes cuando los policías explicaron lo que ocurrió en realidad.

De todos los acusados, es el más feliz, sin ninguna duda. Es también, probablemente, el único que se comerá sus quince o veinte años de cárcel con una sonrisa y sin protestar. ¿De qué se ríe exactamente? Nadie lo sabe. Tan solo que su optimismo está siendo un bello ejemplo para todos los demás.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation