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Pablo Molina

Monseñor Zerolo

Si quiere registrar el acontecimiento no tiene más que comprar una libretica y hacer la anotación correspondiente, pero exigir que sean los madrileños quienes lo paguen se antoja excesivo incluso para Zerolo.

Pablo Molina
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Los progres odian tanto a la Iglesia Católica que no dudan en imitar sus ritos, como ha hecho el Padre Zerolo con el hijo de una presentadora de la televisión pública, administrándole el sacramento del bautismo laicista en el Ayuntamiento de Madrid.

Esta fascinación de la izquierda por la liturgia católica es muy comprensible, dado que el progresismo actúa también a modo de religión, con sus profetas, sus presbíteros, sus fieles y su Sagrada Inquisición de lo políticamente correcto. El problema es que se emocionan en el proceso y comienzan a exigir extravagancias, que es lo que le ocurrió a Fray Zerolo nada más terminar la liturgia bautismal del chiquillo de Cayetana Guillén Cuervo, el primer niño español que recibe las sagradas aguas socialdemócratas para que hagan de él un progre a la altura de lo que esperan y merecen sus papás.

En efecto, nada más ungir al pequeñuelo y presa de la emoción por haber protagonizado un acto de esa trascendencia, Monseñor Zerolo exigió que en todos los ayuntamientos exista un registro de bautismo laico, como si el acto que acababa de celebrar tuviera alguna relevancia jurídica que el Estado debiera consignar. La Iglesia, como institución privada, lleva el registro parroquial de los niños bautizados sin que el Estado intervenga en el proceso, dado que se trata de un acto sin efectos legales, que es exactamente lo mismo que ha hecho el concejal madrileño con esta criatura. Si quiere registrar el acontecimiento no tiene más que comprar una libretica y hacer la anotación correspondiente, pero exigir a los madrileños que paguen el gasto de una oficina pública con el único objeto de que el gobierno municipal se parezca cada vez más a una Diócesis se antoja excesivo incluso para Zerolo... O sea que pueden estar seguros de que Gallardón incluirá la creación de este registro en su programa para las próximas municipales.

El laicismo sociata, como vemos, no consiste en rechazar al cristianismo sino en sustituirlo, que es algo bien distinto. A este paso no es descartable que pronto tengamos una Semana Laica, coincidente en fechas con la tradicional Pascua católica, así que no se extrañen si un día ven desfilar por las calles de su localidad de vacaciones el paso de Mister X amarrado a la columna, o azotado por el sindicato del crimen. Cofrades no le han de faltar.

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