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Los apoyos nazis de Rajoy y Sánchez

Hay que remontarse a Pilatos. El fenómeno es extraordinario.

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El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo | EFE

El presidente Torra ya tiene Gobierno, un Ejecutivo con intenciones manifiestamente golpistas pero cuyo alumbramiento es motivo de orgullo y satisfacción no tanto para sus padres como para populares y socialistas. Hay que ver cómo saca pecho el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, quien se felicita por la "buena noticia" y dice que los catalanes se merecen un Gobierno "viable", condición que a su parecer reúne el Gabinete Torra. También el socialista Iceta está de enhorabuena, más feliz que una perdiz con la constitución del Gobierno en el interior del sucesor de Puigdemont.

Hay que remontarse a Pilatos. El fenómeno es extraordinario. Tanto en el PP como en el PSOE admiten que Torra es un racista redomado, pero sus delegados en Cataluña celebran que semejante personaje tenga a bien no insistir con la restitución de presos y prófugos y haya designado nuevos conjurados. Cumplido el requisito, más de la mitad de los catalanes queda al albur de unas gentes que albergan serias dudas sobre la condición humana de los castellanoparlantes, los andaluces y los catalanes que se sienten españoles, entre otras "bestias". Y encima se alegran, Millo e Iceta, que no veían la hora de levantar el 155.

El decaimiento del artículo añade incertidumbre e inestabilidad a un panorama explosivo. Rajoy se lo ha prometido al PNV y Sánchez, a ERC y al PDeCAT. A ambos les valen los votos nazis. Sólo Ciudadanos descarta pactar con el demonio. Pase lo que pase en Madrid, la Generalidad pasa a manos de un grupo de fanáticos hiperventilados cuyo único propósito es agudizar el enfrentamiento social hasta implantar la república catalana.

Tras el éxito judicial en Bélgica, el separatismo tiene fundadas esperanzas en el tribunal de Schleswig-Holstein. Puigdemont podría regresar a Waterloo mientras se vacía la Moncloa, cambia de inquilino o resiste el pasmo de Compostela. Las tres opciones sugieren grandes oportunidades para los separatistas en su declarado propósito de dinamitar España.

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