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Linchar a Colón por genocida

Cabe temer que si la izquierda española ha abjurado de conmemorar la Reconquista, dentro de poco se avergüence, y nos avergüence a los demás, del Descubrimiento.

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De América nos vino a los españoles a principios del siglo XX la Fiesta de la Raza y de América nos viene a principios del siglo XXI la negación del Descubrimiento.

Fue el presidente argentino Hipólito Yrigoyen quien comenzó la instauración del 12 de Octubre como fiesta de la comunidad hispánica de naciones. El 4 de octubre de 1917 lo fijó como feriado en Argentina mediante un decreto que contenía estas palabras:

(...) siendo eminentemente justo consagrar la festividad de esta fecha en homenaje a España, progenitora de naciones, a las cuales ha dado, con la levadura de su sangre y con la armonía de su lengua, una herencia inmortal, que debemos afirmar y mantener con jubiloso reconocimiento.

Unos días más tarde hizo lo mismo el presidente Pardo del Perú. En su decreto de 10 de octubre, aparece que la festividad se instituyó en "homenaje a la Nación española y a Cristóbal Colón".

Entre las grandes ciudades españolas, sólo Madrid ha honrado a Yrigoyen, con una placa en el Parque del Retiro en la que se reproduce su decreto.

Con el derrumbe del Muro, que desmontaba la superioridad intelectual del marxismo, y la aceptación de las teorías malthusianas difundidas por los capitalistas progres estilo David Rockefeller, Bill Gates y George Soros de la superpoblación, el crecimiento cero y el calentamiento global, la izquierda ha pasado de despreciar y aniquilar las pequeñas culturas atrasadas, fuese en México o en Rusia, a proponerlas como modelo de relación entre los hombres y la Madre Tierra.

En Hispanoamérica, la izquierda, incluso la cubana comunista, ha pasado de promover la construcción de cementeras, siderurgias y astilleros en sus países a fomentar el turismo sostenible y las reservas de la biosfera. Este cambio incluye el odio a los descubridores, los conquistadores y los colonizadores españoles, como parte de su campaña contra la globalización, de la que no escapa la primera institución completamente universal: la Iglesia católica.

Día de la Resistencia Indígena en Venezuela

El socialismo del siglo XXI empezó a atacar la obra de España muy pronto. En la Venezuela de Hugo Chávez el 12 de Octubre se sustituyó por el Día de la Resistencia Indígena en 2002. La vía abierta por los venezolanos ha sido seguida por sus satélites, y ya Nicaragua conmemora el Día de la Resistencia Indígena; en Argentina, donde gran parte de los indígenas que había fueron aniquilados por la república en la segunda mitad del siglo XIX en las campañas militares del Desierto y del Chaco, la titularidad de la fiesta es la del Día del Respeto a la Diversidad Cultural.

En 2004, una chusma en Caracas derribó la estatua de Colón. En 2008, en un discurso televisado, Chávez instó a los países americanos "para que no sigan rindiendo culto, tributo y honor a quienes perpetraron el más grande genocidio que se recuerde. (…) El genocidio de los pueblos indígenas fue lo que comenzó el 12 de octubre de 1492". Sin embargo, pidió que no se destruyeran más estatuas de Colón. Al año siguiente, en cambio, Chávez felicitó a un alcalde que retiró otra estatua de Colón y añadió: "Ahí donde estaba Colón, hay que poner un indio o una india, señalando el rumbo de la liberación de los pueblos, el rumbo del socialismo".

¿Pero el socialismo no era una ideología europea?

En resumen, un matón chavista venezolano enfoca su odio a los mismos objetivos que un fanático protestante de Escocia o Nueva Inglaterra: España y el catolicismo.

Que el odio a Colón es un signo de identidad de los chavistas resulta innegable cuando se sabe que Chávez fungió como misionero de su idea con sus conmilitones. Carlos Pagni cuenta cómo llegó la colonofobia a la Argentina de los Kirchner:

La estatua de Cristóbal Colón, en Buenos Aires, es un homenaje a un gran italiano, fundador de la modernidad, que rompió las fronteras conceptuales y geográficas de su tiempo. Cristina Kirchner pretende convertirlo en símbolo de la opresión de los pueblos originarios. Ella, que se resiste a recibir a los indios qom, en cuyo auxilio debió salir el Papa. La fobia de la presidenta hacia Colón es reciente y fue adquirida por contagio. En una visita a la Casa Rosada, Hugo Chávez vio el monumento al descubridor y reprendió al matrimonio Kirchner: "¿Cómo tienen allí a ese genocida?". "Por lo menos está de espaldas", se excusó la esposa.

La estatua de Colón en Buenos Aires, donativo del Gobierno italiano en el primer centenario de la independencia de Argentina, ha sido desmontada por el Gobierno kirchnerista con la finalidad de sustituirla por otra de la guerrillera de la independencia Juana Azurduy, natural de Sucre (Bolivia), financiada con 770.000 euros donados por Evo Morales.

En la actualidad, hay una disputa entre el Gobierno federal y el provincial de Buenos Aires por la titularidad de la estatua, que sigue retirada de su pedestal.

El burro, una bendición para los indios

Siempre se citan como beneficios de la Conquista la religión católica, que acabó con los sacrificios humanos; la unidad política, que terminó con las guerras tribales, y la lengua española, que borró las fronteras culturales. Pero también deben incluirse entre esos beneficios la Administración unificada, la navegación de larga distancia, el caballo, el burro, la rueda, el hierro, la universidad (la primera se fundó oficialmente en Lima en 1551), el trigo, la gallina, la vaca, el cerdo…

El historiador mexicano José de Vasconcelos (Breve historia de México) pidió monumentos a los burros que llevaron los españoles a América:

Ello sería una manera de reivindicar las fuerzas que han levantado al indio, en vez de los que sólo le aconsejan odio y lo explotan. Enseñaríamos de esta suerte al indio a honrar lo que transformó el ambiente miserable que en nuestra patria prevalecía antes de la conquista. Lea cualquiera de las crónicas de la conquista; era costumbre, reconocen los cronistas, que cada pueblo, cada parcialidad, cada cacique dispusiera de uno o varios centenares de tamemes, es decir, indios destinados al oficio de bestias de carga; esclavos que sustituían al burro. Y todavía en territorios adonde no penetró la conquista (…) subsisten los tamemes, el transporte se hace a hombros de indios. Si, en vez de tanto discurso de agitadores sin conciencia, algún buen alcalde les hubiese llevado en pleno siglo XX lo que los españoles repartían por el continente desde el siglo XVI, caballos y borricos, ya se habrían acabado todos los tatemes.

¿Al burrito, al jamón y a la electricidad van a renunciar los revolucionarios y los indigenistas americanos? Sería lo lógico, pero la lógica nunca ha sido un obstáculo para los programas de la izquierda. Cabe temer que si la izquierda española ha abjurado de conmemorar la Reconquista, dentro de poco se avergüence, y nos avergüence a los demás, del Descubrimiento.

@pfbarbadillo

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