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Las pruebas clave de la ITV en los coches eléctricos

La revisión obligatoria de estos automóviles vigila de cerca las baterías y el óxido en los frenos, provocado por el menor uso de las pastillas.

Un coche espera para pasar la ITV | Flickr/CC/Ayuntamiento de Valdemoro

Cada vez hay más coches eléctricos en España, pero aún siguen generando dudas entre muchos conductores sobre su mantenimiento y, en particular, sobre la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). El Real Automóvil Club de España (RACE) ha recordado que estos vehículos no cuentan con un régimen especial en cuanto a plazos ni sanciones, aunque sí presentan algunas diferencias en el tipo de pruebas que se les realizan durante la inspección.

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Según explica el RACE, los vehículos eléctricos están sometidos a los mismos plazos de ITV que los coches convencionales. La primera inspección debe realizarse a los cuatro años desde la matriculación, posteriormente cada dos años hasta los diez años de antigüedad y, a partir de ese momento, de forma anual.

Qué se revisa en la ITV de un eléctrico

La base de la inspección es prácticamente idéntica a la de cualquier otro vehículo. Los técnicos revisan elementos esenciales de seguridad como neumáticos, frenos, suspensión, dirección, alumbrado, cinturones de seguridad y documentación.

También se realiza una inspección visual del estado general de la carrocería y de distintos componentes electrónicos del vehículo, que en los eléctricos adquieren una importancia mayor por la naturaleza de su sistema de propulsión.

Sin emisiones, pero con batería bajo lupa

La principal diferencia entre un coche eléctrico y uno de combustión está en lo que no se revisa. Al no disponer de motor térmico ni sistema de escape, los eléctricos no pasan pruebas de emisiones contaminantes, ni controles de gases o niveles de aceite.

En paralelo, cobran relevancia otros elementos específicos, como el sistema eléctrico de alta tensión y el estado de la batería, que se someten a comprobaciones visuales y de seguridad.

Otro punto al que los técnicos prestan especial atención es el sistema de frenos. Aunque los coches eléctricos reducen el desgaste de las pastillas gracias a la frenada regenerativa, el menor uso puede provocar problemas como corrosión o pérdida de eficacia, lo que hace necesario su control en la ITV.

Sanciones idénticas

El RACE recuerda también que las sanciones por circular sin ITV en vigor son exactamente las mismas para cualquier tipo de vehículo, sea eléctrico o de combustión.

Conducir con la inspección caducada o desfavorable puede suponer una multa de 200 euros, mientras que hacerlo con una ITV negativa puede elevar la sanción hasta 500 euros. Además, en caso de accidente, el seguro podría no cubrir determinados daños si el vehículo no tenía la inspección obligatoria en regla.

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