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Muere un niño de 4 años al tragarse dos imanes de nevera

El menor sufrió una perforación intestinal que derivó en peritonitis y sepsis tras varios días con vómitos y dolor abdominal.

El menor sufrió una perforación intestinal que derivó en peritonitis y sepsis tras varios días con vómitos y dolor abdominal.
Nevera cubierta de imanes decorativos y recuerdos de distintos viajes. | Pexels

Un niño de cuatro años murió el pasado 25 de agosto en el Hospital Universitario Royal Stoke (Reino Unido) tras ingerir dos imanes de nevera que le provocaron una perforación intestinal, peritonitis aguda y una sepsis. La investigación judicial se ha celebrado esta semana una vez finalizado el informe forense. Según publicó Daily Mirror, el menor, Bohuslav Curi, vivía en Fenton, Stoke-on-Trent, y estaba "normalmente sano", aunque presentaba problemas de audición y posibles dificultades de aprendizaje.

La patóloga Marta Cohen explicó ante el tribunal que el pequeño presentaba "un breve historial de cuatro días de vómitos y dolor abdominal", un cuadro que fue empeorando progresivamente. "Los vómitos adquirieron un color verde negruzco. Presentó letargo. La sospecha clínica era de patología intraabdominal, con posible perforación intestinal", detalló.

Las pruebas detectaron un objeto metálico en el intestino y la autopsia confirmó que se trataba de dos imanes unidos entre sí. "La tomografía computarizada mostró un cuerpo metálico en el intestino, compuesto por dos pequeños objetos. El examen interno confirmó que un imán de un centímetro por un centímetro perforaba el intestino. Este estaba conectado a un segundo imán. La perforación provocó una peritonitis aguda que a su vez derivó en sepsis", señaló Cohen.

Más adelante añadió: "Había un pequeño imán cilíndrico rosa atravesando la zona perforada. Al examinar más a fondo, descubrí que estaba unido a otro imán rosa. Creo que la causa de la muerte fue una perforación del intestino delgado en relación con cuerpos extraños ingeridos, concretamente los imanes".

La evolución de los síntomas

El pediatra Matthew Harkess, que estaba de guardia cuando el niño llegó a urgencias, reconstruyó la evolución clínica. Los síntomas comenzaron el miércoles con vómitos. El jueves apareció dolor abdominal y su madre le administró paracetamol. El viernes pareció mejorar y "fue a una fiesta de cumpleaños", pero el sábado regresaron las molestias y el domingo por la mañana se produjo un deterioro claro.

"Estaba mucho más letárgico y sus vómitos se volvieron de color verde y negro. El verde indica bilis, mientras que el negro indica sangre. Eso sugiere un problema digestivo", explicó.

Según el relato de la madre, "si le tocaba el abdomen, él gritaba de dolor", hasta quedar "tumbado boca arriba, poniendo los ojos en blanco y vomitando mientras estaba acostado". Ya por la noche estaba "flácido e incapaz de ponerse de pie por sí mismo", momento en el que se llamó a una ambulancia.

"El paciente llegó al servicio de urgencias poco antes de la 1 de la madrugada. Según tengo entendido por el equipo de paramédicos, llegó en ambulancia y, en muy poco tiempo tras su llegada, empezó a deteriorarse rápidamente. Dejó de respirar de forma evidente y se confirmó que estaba en parada cardíaca a la 1:06", declaró Harkess.

Los sanitarios intentaron reanimarlo hasta alrededor de la 1:40. "A pesar de todos nuestros intentos, el estado del paciente empeoraba y llegamos a una situación fútil. Decidimos que continuar no era lo mejor para el paciente y cesamos". El pediatra añadió que "si se hubiera buscado asistencia médica antes, existía la posibilidad de que el desenlace hubiera sido diferente".

Declaraciones ante el tribunal

El padre del menor, Borislav Curi, explicó que fue él quien llevó los imanes a casa desde su trabajo y los colocó en la nevera. "Nunca se me ocurrió que él pudiera comérselos. Nunca se metía cosas en la boca. Esto era porque siempre lo vigilábamos si pensábamos que se había llevado algo a la boca. No había motivo para tener miedo de los imanes ni de nada parecido. Nunca pensamos que comería algo así. No era propio de él", declaró.

El forense Daniel Howe respaldó el informe post mortem y concluyó: "Encuentro que Bohuslav murió como consecuencia de la ingestión de estos imanes, lo que le provocó una perforación que derivó en peritonitis aguda y sepsis". La investigación ha quedado aplazada a la espera de una conclusión final.

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