
La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 42 años y nacionalidad española acusado de intentar acabar con la vida de otra persona en la vía pública de la localidad valenciana de Bétera. Los hechos, que concluyeron con el arresto durante la madrugada, se desencadenaron tras una violenta disputa que culminó con el agresor atacando a la víctima con una herramienta cortante.
La intervención policial se inició cuando un ciudadano alertó a los servicios de emergencia sobre la presencia de una persona gravemente herida en la calle. Al llegar al lugar, los agentes encontraron al hombre en un severo estado de conmoción, tendido en el suelo y presentando heridas de gravedad compatibles con el filo de un hacha. Junto al herido aguardaban efectivos de la Policía Local y el propio vecino que había dado el aviso a las autoridades.
Refugiado en un recinto abandonado
Mientras los equipos médicos de urgencia lograban estabilizar a la víctima para proceder a su inmediato traslado a un centro hospitalario, el Instituto Armado puso en marcha un operativo de búsqueda. Las primeras pesquisas y los testimonios recabados indicaron que el atacante, descrito como una persona de carácter muy violento, había huido a pie tras la disputa y se sospechaba que se encontraba refugiado en un recinto abandonado de las inmediaciones.
El dispositivo de cerco se centró en una extensa estructura deshabitada de aproximadamente 2.500 metros cuadrados. Durante la inspección del inmueble, las autoridades localizaron en una de las estancias a un individuo que encajaba a la perfección con la descripción física proporcionada por la propia víctima antes de ser evacuada al hospital.
El sospechoso era un varón de complexión corpulenta, con el pelo rapado y barba. Además, llevaba una vestimenta oscura que presentaba una serie de desgarros particulares, entre ellos un agujero en la parte inferior de la camiseta, así como unas zapatillas oscuras. A pesar de ser descubierto, el individuo se mostró muy vehemente ante los agentes, asegurando que se encontraba durmiendo y negando cualquier participación en la reyerta.
Pese a las excusas, los efectivos policiales decidieron llevar a cabo un registro minucioso del lugar. Esta inspección ocular dio sus frutos cuando hallaron, oculta en un altillo de difícil acceso y parapetada tras unos bidones de hormigón, el arma del delito: el hacha con la que presuntamente se había perpetrado el ataque horas antes.
El hallazgo de la evidencia fue la prueba definitiva para desmontar la versión del agresor, lo que motivó su inmediata detención bajo la acusación de un delito de homicidio en grado de tentativa. La herramienta ha sido remitida al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil de Valencia para su análisis, y las diligencias del caso se han puesto a disposición del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Llíria.

