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Discrepancias

Daniel Rodríguez Herrera (un excelente articulista cuya solvencia intelectual es innegable) publicaba en hace unos días en Libertad Digital un artículo titulado El error de boicotear a Yahoo. Como el nombre del texto indica, nuestro compañero de sección y muy buen amigo personal criticaba a quienes propugnaban dejar de utilizar los servicios de este gigante on line como protesta por su colaboración en la captura de un disidente chino. Hay que reconocer que el citado escrito es un ejercicio de honradez, puesto que al llegar a una conclusión no duda en escribir contra las posturas que él mismo mantenía unas semanas antes. Sin embargo, al menos una parte de las ideas que ahora expresa está equivocada.
 
No puedo negar que en parte esta réplica está escrita por sentirme directamente aludido. No sólo por el enlace que da a mi Yahoo y la banalidad del mal. También por haber sido muy activo en las protestas que contra la compañía estadounidense se han producido en la blogosfera hispana. Como él, pienso que no es comparable la actitud de la empresa de Internet en China con la implicación de IBM con el régimen de Adolf Hitler, una relación comercial que facilitó la ejecución de lo que los nazis llamaron Solución Final. No lo es debido a que ningún crimen, ni tan siquiera alguno de los muchos genocidios que la humanidad ha conocido antes o después, es equivalente al Holocausto. Sin embargo, y a pesar de su singularidad, de la terrible experiencia de la Shoah se extraen enseñanzas, salvando las enormes distancias, aplicables a situaciones actuales. Es lo que quise expresar en el citado artículo.
 
Pero vayamos a los argumentos generales de Rodríguez Herrera. Este articulista considera que, a pesar de las restricciones, Yahoo, MSN y Google están ofreciendo mayores opciones de libertad a los chinos con su presencia. En líneas generales puede ser cierto. Aunque con limitaciones que no sufrimos los occidentales, la población del país asiático accede gracias a estas compañías a contenidos que de otra manera no tendrían a su disposición. En esto tiene razón Daniel. De esta manera, el debate queda encuadrado en el terreno de la utilidad y la moral. Desde un punto de vista de principios y valores se percibe como algo perverso que las empresas de Internet del mundo libre acepten las limitaciones que impone la dictadura. Sin embargo, desde una óptica utilitarista hay que reconocer que esta misma aceptación es positiva para la población y por tanto no es tan inmoral como pudiera parecernos en un principio.
 
Sin embargo, la ayuda prestada por Yahoo en la captura de un ciberdisidente es algo totalmente distinto. Aquí el debate entre utilitarismo y principios morales no tiene cabida. La detención de este periodista crítico con el régimen no da una pequeña parcela de libertad a nadie. No permite que el detenido u otros accedan a contenidos que de otra manera les estarían vetados. Tal vez, es cierto, negarse hubiera significado que el régimen comunista hubiera expulsado a la compañía del país. Pero eso no recortaría las opciones de los internautas chinos. Siempre les quedaría, al menos, MSN y Google. Dos compañías que por el momento no se han comportado como delatoras.
 
Por eso mismo el boicot, o al menos las protestas, sirven para algo. Harán reflexionar a los competidores de Yahoo que también están presentes en China. Google y MSN aprenderán que un comportamiento así tiene un precio en el resto del mundo, y se lo pensarán antes de colaborar en la captura de un disidente. Y está claro que el régimen chino, por el interés que tiene en los beneficios económicos que aporta el crecimiento de la Red en su país, no va a expulsar a todos los grandes de Internet.

Antonio José Chinchetru es autor de Sobre la Red 2.0.

Nota: El autor autoriza a todo aquel que quiera hacerlo, incluidas las empresas de press-clipping, a reproducir este artículo, con la condición de que se cite a Libertad Digital como sitio original de publicación. Además, niega a la FAPE o cualquier otra entidad la autoridad para cobrar a las citadas compañías o cualquier otra persona o entidad por dichas reproducciones.

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