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Aventuras en Wikipedia

Han sido un par de semanas revueltas para Wikipedia. Todo empezó cuando John Seigenthaler publicó un artículo en Usa Today protestando porque la enciclopedia colaborativa de Internet le calificaba como sospechoso del asesinato de Kennedy, nada más y nada menos. Tras el revuelo subsiguiente, su fundador y jefazo Jim Wales se ha visto obligado a anunciar que no se permitirá a usuarios anónimos la inclusión de artículos nuevos en la edición de Wikipedia en inglés. Sin embargo, no parece que eso vaya a reducir mucho los problemas que padece esta enciclopedia en Internet construida a partir de aportaciones de voluntarios.

Roger L. Simon considera que el mecanismo de construcción de Wikipedia difícilmente puede ser una forma de acercarse a la verdad. La forma de construcción de cada artículo permite y anima a cualquiera a cambiarlo sin necesidad de firmar esos cambios. Es decir, libertad sin responsabilidad; no es de extrañar que Seigenthaler la haya calificado como "una herramienta de investigación fallida e irresponsable". Tan irresponsable que no podrá saber nunca quien hizo esas acusaciones contra él.

Yo también he participado en la edición en español de Wikipedia. Resulta extremadamente sencillo hacerlo, pues no es necesario siquiera registrarse; basta con pulsar el botón de editar en cualquier página a la que queramos corregir o ampliar y podremos hacerlo, viendo reflejados los cambios inmediatamente. Desgraciadamente, muchas de mis últimas correcciones se han visto forzadas a intentar corregir el sesgo izquierdista de muchos artículos. Por ejemplo, un editor pretendía eliminar el artículo dedicado a Johan Norberg, poniendo incluso en duda que existiera su documental "Globalization is good", recientemente emitido en España. Tras investigar un poco, he visto que este mismo personaje es uno de los más férreos oponentes a que el artículo dedicado a Fidel Castro le denomine dictador en lugar de "estadista", que es el término con el que la Wikipedia, ensuciándose a sí misma, califica al monstruo de Birán.

No es el único caso. Algún amigo se me ha quejado de que intentó reducir el sesgo en contra de Acebes, cuyo artículo calificaba de "pésima" su gestión tras los atentados del 11-M, viendo su versión eliminada a los pocos minutos. Otros protestan porque el artículo dedicado a Stalin no incluya siquiera una estimación de los millones de personas asesinados por el Gulag durante su régimen y sea definido meramente como "político" uno de los mayores genocidas de la historia de la humanidad. Tantos detalles me llevan a concluir que jamás se ha de utilizar Wikipedia como referencia en asuntos que rocen levemente la política u otros asuntos polémicos.

Mi compañero de columma Enrique Dans considera que el problema no está en Wikipedia, sino en la humanidad, que padece a demasiados imbéciles en sus filas. Me recuerda a aquella sentencia del humorista canadiense Stephen Leacock, que aseguraba que el comunismo sólo puede existir en el cielo, donde no lo necesitan, y en el infierno, donde ya lo tienen. Aunque la Wikipedia no sea un orden espontáneo, comparte con éstos su papel de centralización de información dispersa y todo sistema de este tipo necesita un mecanismo claro que le permita discriminar entre información buena y mala. El proceso por el que Wikipedia se nutre de información favorece la fácil y rápida ampliación de información por encima de la calidad de ésta. Por eso me temo que este resultado sea inevitable, no debido a la humanidad, sino a que el diseño de Wikipedia no ha tenido en cuenta cómo es.

Daniel Rodríguez Herrera es subdirector de Libertad Digital, editor de Liberalismo.org y Red Liberal y vocal del Instituto Juan de Mariana.

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