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Voto electrónico en España

Zapatero aseguró que pensaba introducir el voto electrónico en el referéndum del 2005 con el que pretenden endosarnos una constitución europea de 300 páginas. Como corresponde al que dedicó dos frases a las nuevas tecnologías en su discurso de investidura, no ha precisado nada en qué puede consistir exactamente. Posiblemente, la inspiración le haya llegado por la experiencia democrática venezolana, sobre cuya limpieza todas las dudas son pocas. Hay que tener en cuenta que es precisamente la seguridad el mayor baldón que tiene cualquier sistema de voto electrónico, y que no es de paranoicos preocuparse por ello, pues las dudas son muchas y plausibles.
 
Con "voto electrónico", en realidad, estamos agrupando sistemas muy distintos. Uno es la llamada urna electrónica, que lee el voto con escáner cuando se introduce en la urna. Posiblemente el mejor sistema, pues los electores no notan cambios y el recuento es automático. Desgraciadamente, no pueden descartarse problemas en la lectura del voto y es difícil de implementar con papeletas tipo sábana como las del Senado.
 
El que se ha empleado en Venezuela y se está implantando poco a poco en Estados Unidos es el uso de máquinas de votar con pantallas táctiles. La principal mejora es, de nuevo, la aceleración de los escrutinios y la facilidad de uso. No obstante, hay muchas protestas porque algunas de las máquinas que se están instalando en EEUU no ofrecen ningún recibo en papel. Se podrían, por tanto, modificar desde fuera y ofrecer resultados distintos a las votaciones reales, y no habría manera de saberlo con certeza, pues no habría nada que recontar.
 
El voto en Internet es un asunto mucho más peliagudo. Se podría proteger el resultado por medio de encriptación en el envío del mismo y de los datos en los servidores del Ministerio del Interior, siempre que supongamos la bondad innata de los responsables del mismo, porque tampoco quedaría nada que recontar. Además, o cada votante anuncia con antelación que va a votar por Internet o en las mesas deberían tener un censo actualizado "en directo", para evitar que se vote dos veces. Dado que la segunda opción es bastante cara, seguramente se optaría por la primera, con lo que el supuesto incentivo añadido que reduciría la abstención se disolvería. Sería una opción más destinada a facilitar el voto por correo que otra cosa.
 
Aunque todos los partidos han apoyado la introducción del voto electrónico, todos también han expresado sus reservas hacia la seguridad del sistema que finalmente se pueda adoptar. Es lo menos que pueden hacer. Indra, mientras tanto, se frota las manos. Es la empresa que ha realizado las pruebas que se han hecho en España. Una buena inversión.
 
Daniel Rodríguez Herrera es editor de Programación en castellano.