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El moro de Londres

Sadiq Khan es el nuevo alcalde laborista de Londres. Y el primero musulmán.

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Sadiq Khan es el nuevo alcalde laborista de Londres. Y el primero musulmán. Si Shakespeare escribió sobre el moro de Venecia, Martin Amis podría ilustrarnos sobre el moro de Londres. Los islamistas y los islamófobos están igualmente irritados. Los primeros amenazaron de muerte a Kahn cuando dio su apoyo al matrimonio gay. Los segundos no pueden soportar nada que tenga que ver con el islam de parecida manera a los antisemitas respecto de los judíos. Es algo instintivo, no pueden evitarlo. Ven una media luna/una estrella de David y se ponen nerviosos.

"‘¡Bendito sea el poderoso Alá! –dice Hamete Benengeli al comienzo deste octavo capítulo–. ¡Bendito sea Alá!’, repite tres veces; y dice que da estas bendiciones por ver que tiene ya en campaña a don Quijote y a Sancho". Las palabras moro y morillo se repiten varias veces en la obra de Cervantes. Y las definiciones de moro en el DRAE se alternan entre "que profesa la religión islámica" y el algo más específico "moro de paz", que viene a significar "moro marroquí que servía de intermediario para tratar con los demás moros en los presidios españoles de África". La influencia mora en la cultura europea va del Quijote, cuya escritura atribuye Cervantes al moro Hamete, a la reintroducción de Aristóteles vía Averroes, lo que le valió al filósofo moro ser el único no griego en el fresco sobre la Academia que pintó Rafael, o la estructura del viaje de Dante por el Infierno y el Cielo siguiendo el modelo del que emprendió, a su vez, Mahoma. Pero, como señalaba Umberto Eco, "hoy, turbados por la violencia fundamentalista, tendemos a olvidar las profundas relaciones entre la cultura árabe y la occidental".

La familia de Khan proviene de Pakistán. Sus padres emigraron a Londres, donde pudieron trabajar: como conductor de autobuses él y de costurera ella. Socialdemócrata a medio camino entre el más liberal Tony Blair y el más izquierdista Jeremy Corbin, Sadiq Kahn ha tenido que enfrentar algunas sospechas por sus vínculos con la comunidad islámica. Que no son mayores que la fijación que tiene el ministro Fernández Díaz con condecorar a la Virgen María por su relevante colaboración con la Guardia Civil o que el silencio con el que el presidente socialista de Castilla-La Mancha, García Page, entrega un premio a una excelsa traductora ataviada con burka ante la mirada comprensiva de un miembro de la dictadura wahabí de Arabia Saudí. En Gran Bretaña existe una minoría de musulmanes que se guían por la sharía, del mismo modo que hay barrios gitanos en España en los que la justicia gitana es la última palabra. Pero se trata de ir reduciendo esos focos de singularidad y tolerarlos solamente en aquellos casos que sean compatibles con la ley general.

Europa se ha construido históricamente en gran parte contra los árabes y los turcos. De ahí esa otra expresión de "No hay moros en la costa" para indicar que no hay peligros al acecho. Pero los moros no es que estén en las costas, es que se pasean tranquilamente por Whitechapel, Lavapiés o Molenbeek. La victoria de Kahn es un mensaje dirigido al mundo entero de que Europa es hoy más que ningún otro lugar en la Tierra el faro de la libertad y la prosperidad. Después de haber vivido la pesadilla nazi y comunista, Europa vuelve a ser, tras el paréntesis norteamericano, la gran potencia mundial liberal tanto en el plano de la prosperidad como en el de las libertades, la innovación y la igualdad.

La victoria de Kahn también es una buena noticia para Gran Bretaña ante la inminencia del referéndum sobre el Brexit. Con gran parte del Partido Conservador en el bando euroescéptico, el mejor aliado de David Cameron va a ser paradójicamente el moro sucesor laborista del famoso anterior alcalde, el conservador y favorable a la salida del Reino Unido de la UE Boris Johnson.

Y, sobre todo, es una gran noticia para Europa. Aquellos cuya primera identidad es la cristiana se sienten amenazados por la "invasión" musulmana. Pero para quienes tenemos por primera identidad la europea, y vinculamos esta a la Ilustración y al laicismo integrador, al pluralismo razonable y a una civilización científica y filosófica comprensiva con las particularidades religiosas, Sadiq Kahn será criticable en cuanto que socialdemócrata, y en ese aspecto es deplorable, pero no en cuanto que sea moro. Sobre todo cuando se perfila como nuestro gran moro de paz.

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