
L D (EFE) Nieves Abascal, visiblemente emocionada, dio el pésame a sus familias en nombre del Ayuntamiento, deseó una pronta recuperación a los siete heridos que siguen hospitalizados en Santander y Laredo y se puso a disposición de todos ellos "para lo que haga falta".
El Gobierno de Cantabria confirmó este lunes mediante un comunicado que el encierro del domingo y el resto de los espectáculos taurinos organizados por el Ayuntamiento de Ampuero "han cumplido de forma escrupulosa la legislación vigente", por lo que considera que lo ocurrido ayer se debió a "un desgraciado e inevitable accidente". El Consistorio, explica el Gobierno cántabro, pidió el 27 de agosto la autorización para organizar este tipo de festejo, de gran tradición en la villa, y le proporcionó certificados sobre el vallado que se iba a colocar en las calles, el despliegue médico sanitario previsto, la situación higiénico-sanitaria de la plaza de toros, la identificación de las reses participantes y las pólizas de responsabilidad civil y accidentes contratadas por el municipio. En vista de que cumplía todos los requisitos previstos en el reglamento que regula en Cantabria la celebración de espectáculos taurinos, la Consejería de Presidencia de la comunidad autónoma le concedió la autorización pertinente el pasado 2 de septiembre.
El Gobierno cántabro también se unió este lunes a las manifestaciones de pesar por lo ocurrido, al expresar sus condolencias a las familias de Rabre Hernando y Torres Santiesteban y desear que los heridos que aún están hospitalizados se recuperen completamente y con prontitud. Mientras, en Ampuero, la localidad se prepara para celebrar los funerales de las dos víctimas, que se oficiarán en la tarde de este lunes. El funeral por Raimundo Rabre Hernando, procedente de Vizcaya, pero con familia en Ampuero, tendrá lugar a las 16:30 en la iglesia de Ojébar, uno de los barrios del municipio cántabro. Dos horas más tarde, a las 18.30, se celebrará el de Daniel Torre Santiesteban en la iglesia de Santa María de Ampuero.
Los vecinos de este pequeño municipio cántabro, de unos 3.500 habitantes, siguen impresionados por lo ocurrido en el encierro de ayer domingo, que algunos testigos han calificado de "carnicería". El encierro duró 25 minutos y fue especialmente peligroso, porque la manada de cinco toros y cinco cabestros se dividió en tres grupos. Además, se daba la circunstancia de que por primera vez se habían incluido en este festejo toros de cuatro años, en lugar de novillos, en concreto de la ganadería "Los Majadales" de Salamanca. El Ayuntamiento avisó de ello a los corredores por megafonía cuando dio las instrucciones de seguridad y también repasó el vallado antes de comenzar el encierro, retirando de él a niños y personas mayores.