
La rotura de la red principal de distribución en Santa Cruz de Tenerife alteró ayer la normalidad de 8.000 vecinos y múltiples negocios locales. La caída de un servicio básico como el abastecimiento de agua paraliza la actividad diaria y evidencia el impacto directo que tiene el estado de las infraestructuras públicas sobre el bolsillo y el tiempo de los contribuyentes.
El epicentro del corte
El colapso de la tubería se registró en el entorno de la calle Juan de Matos y Azofra. La incidencia dejó sin servicio a un amplio sector de la capital, afectando a vías como Tío Pino, Isidoro Luz Carpenter y la Carretera de Hoya Fría.
Los técnicos de la Empresa Mixta de Aguas (Emmasa) trabajaron durante toda la noche para contener el problema. A las 02:00 de la madrugada, el 86% de las zonas afectadas ya contaba de nuevo con presión en los grifos. Sin embargo, la complejidad de la rotura en el punto de origen prolongó los trabajos; los residentes de la calle Juan de Matos no vieron restablecido el suministro hasta las 14:40 horas.
Respuesta institucional
El primer teniente de alcalde y responsable de Servicios Públicos, Carlos Tarife, tuvo que salir al paso para agradecer la comprensión de la ciudadanía ante un corte de estas dimensiones. Desde el Ayuntamiento asumen las molestias generadas a los miles de afectados.
La red se encuentra actualmente estabilizada y funcionando con normalidad. No obstante, el episodio subraya la exigencia de mantener un nivel de inversión y mantenimiento óptimo en las infraestructuras clave. Cuando los servicios fallan, el perjuicio, tanto económico como personal, lo asume directamente la calle.

