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Una isla volcánica no puede improvisar ante una erupción

Tenerife volverá a poner a prueba su respuesta ante una erupción volcánica con un nuevo simulacro en Guía de Isora.

Tenerife volverá a poner a prueba su respuesta ante una erupción volcánica con un nuevo simulacro en Guía de Isora.
LAS CAÑADAS DEL TEIDE | EUROPA PRESS

Tenerife volverá a poner a prueba su capacidad de respuesta ante una emergencia volcánica. El próximo 22 de octubre, Guía de Isora acogerá Volcanex Tenerife 2026, un gran ejercicio diseñado para comprobar sobre el terreno cómo responderían las administraciones, los servicios de emergencia y la propia población ante una hipotética reactivación volcánica.

No se trata de anticipar una erupción ni de lanzar un mensaje de alarma. Se trata precisamente de lo contrario: estar preparados para una situación que, aunque no esté prevista a corto o medio plazo, forma parte de los riesgos naturales de una isla volcánica como Tenerife.

El ejercicio se desarrollará en la unidad de Las Cumbres de Abeque, concretamente en la zona 2B Santiago del Teide y Guía de Isora, considerada de muy alta amenaza volcánica. La elección del escenario no es casual. Permite poner a prueba la respuesta en un territorio que combina núcleos dispersos, infraestructuras y actividad turística.

Una emergencia que no se puede improvisar

Ante una erupción volcánica, el tiempo y la coordinación pueden marcar la diferencia. Una emergencia de estas características no consiste únicamente en desplazar efectivos de Protección Civil o evacuar a una parte de la población. Implica tomar decisiones rápidas, mantener abiertas las comunicaciones y garantizar servicios básicos como el agua o la electricidad.

Precisamente por eso los simulacros son importantes. Permiten descubrir sobre el terreno problemas como una vía de evacuación que puede saturarse o una infraestructura que puede convertirse en un punto crítico.

El simulacro de Garachico celebrado en septiembre de 2025 permitió extraer conclusiones y detectar ámbitos de mejora. Aquella experiencia, desarrollada en el marco del mecanismo europeo Eu-modex, movilizó a más de un millar de efectivos y puso a prueba la coordinación entre administraciones.

Ahora Tenerife pretende ir un paso más allá.

Volcanex 2026 contempla escenarios que afectan directamente a la vida cotidiana de la isla: evacuación de población, atención a personas vulnerables, protección de infraestructuras críticas y gestión de posibles bulos durante una situación de crisis.

Tenerife es una isla volcánica y debe comportarse como tal

Canarias no es un territorio ajeno a las erupciones. La historia reciente de las islas lo ha demostrado con La Palma y El Hierro, mientras que Tenerife mantiene un sistema volcánico activo y una vigilancia científica permanente.

El Instituto Geográfico Nacional detectó durante este año nuevos episodios de actividad sismovolcánica en Tenerife. Los expertos han insistido, no obstante, en que estos episodios no suponen actualmente un aumento claro de la probabilidad de una erupción a corto o medio plazo.

Ese matiz es fundamental: prepararse no significa que vaya a ocurrir una erupción.

Significa asumir que el riesgo existe y que, cuando se trata de una emergencia potencialmente grave, esperar a que llegue el momento para decidir qué hacer sería demasiado tarde.

El propio Cabildo ha defendido esta idea al trasladar a los municipios de la isla que preparar no significa alarmar, sino trabajar con información científica y actualizar los protocolos de actuación.

El verdadero objetivo es que la población sepa qué hacer

Los simulacros sirven también para construir una ciudadanía capaz de reaccionar correctamente ante una emergencia. No son ejercicios exclusivos para policías, bomberos o Protección Civil.

El Pevolca establece diferentes situaciones de riesgo y un sistema de semáforo volcánico para trasladar información a la población. Pero conocer que existe ese sistema no es suficiente; los ciudadanos deben saber qué indicaciones seguir.

La experiencia de Garachico dejó además una conclusión relevante: la población debe ser parte activa de la gestión. Entre las recomendaciones del ejercicio Eu-modex se incluyó reforzar la formación ciudadana y disponer de canales de comunicación claros.

Porque cuando llega una emergencia, no basta con tener buenos equipos de rescate. Hace falta que miles de personas sepan cómo comportarse al mismo tiempo.

Una prueba para detectar los fallos antes de necesitarlos

Un simulacro permite equivocarse cuando todavía no hay vidas en juego. Permite detectar qué protocolo funciona y cuál necesita ser modificado.

También permite comprobar si las administraciones pueden trabajar como una sola estructura, pese a que una emergencia atraviese competencias municipales, insulares, autonómicas y estatales.

En el caso de Tenerife, el Cabildo trabaja en la revisión de los PEMU de distintos municipios, especialmente aquellos situados en zonas de mayor riesgo. Estos documentos establecen cuestiones esenciales como los protocolos de evacuación.

El próximo 22 de octubre, Guía de Isora volverá a convertirse así en un escenario de entrenamiento.

No porque los expertos estén anunciando una erupción inmediata.

Sino porque Tenerife es una isla volcánica y una emergencia de esta magnitud no admite improvisaciones.

La prevención consiste precisamente en eso: trabajar cuando todo está tranquilo para estar preparados cuando deje de estarlo.

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