Un estudio detecta niveles de alcohol en chimpancés equivalentes a una o dos copas al día
El análisis de orina confirma que metabolizan el etanol presente en frutas fermentadas.
Un equipo liderado por la Universidad de California en Berkeley ha encontrado pruebas fisiológicas del consumo de alcohol en chimpancés salvajes, con niveles comparables en algunos casos a los que registraría un humano tras ingerir una o dos copas en las 24 horas previas. Los resultados se han publicado en la revista científica Biology Letters.
El trabajo, encabezado por el primatólogo Aleksey Maro y dirigido por el profesor Robert Dudley, se desarrolló en el Parque Nacional de Kibale, en Uganda. Durante una semana de agosto de 2025, los investigadores recogieron muestras de orina de chimpancés para comprobar si el etanol presente en frutas maduras se reflejaba en su organismo.
Positivos en 17 de 20 chimpancés
El equipo analizó 20 muestras de orina recogidas por la mañana y las sometió a dos pruebas estándar utilizadas en humanos para verificar abstinencia, como en programas de desintoxicación o en profesiones de riesgo. Estas pruebas detectan la presencia de etilglucurónido (EtG), un metabolito que se forma en el hígado cuando el etanol circula en sangre.
A diferencia del alcohol en sangre, que desaparece en pocas horas, el EtG puede permanecer en la orina durante varios días, lo que permite confirmar una ingesta reciente.
De los 20 chimpancés analizados, 17 dieron positivo superando el umbral de 300 nanogramos por mililitro fijado por uno de los test. Esas muestras se sometieron a una segunda prueba más exigente. En ella, diez superaron los 500 ng/ml.
Según los autores, en humanos ese nivel se asocia con un consumo moderado equivalente a una o dos copas de alcohol en las 24 horas anteriores. Los investigadores señalan que cabría esperar concentraciones similares en un chimpancé que hubiera ingerido fruta ligeramente fermentada durante la mañana.
Frutas con una media del 0,31% de etanol
El estudio se apoya en trabajos previos del mismo equipo sobre la presencia de etanol en frutas consumidas por chimpancés en Uganda y Costa de Marfil, donde habitan dos subespecies: la oriental (Pan troglodytes schweinfurthii) y la occidental (Pan troglodytes verus).
En esas investigaciones se analizaron centenares de muestras de fruta madura de 20 especies de angiospermas. La pulpa presentaba una concentración media de 0,31% y 0,32% de etanol en peso, según el lugar de estudio.
Los chimpancés consumen aproximadamente 4,5 kilos de fruta al día, lo que equivale a una ingesta estimada de unos 14 gramos de etanol diarios, con una desviación de nueve gramos. Esa cantidad corresponde a alrededor de 1,4 bebidas estándar según los criterios internacionales.
Hasta ahora, esos datos permitían inferir el consumo de alcohol a partir de la dieta. El nuevo análisis de orina aporta evidencia directa de que los chimpancés no solo ingieren etanol, sino que lo metabolizan.
Diferencias en la forma de consumo
Aleksey Maro subraya que humanos y chimpancés consumen alcohol de forma distinta, lo que influye en su absorción. "Cuando el alcohol se consume como líquido rápidamente dentro de los 15 minutos, viaja más allá del estómago hacia el intestino delgado sin impedimentos", explica.
En cambio, los chimpancés ingieren el etanol mezclado con pulpa de fruta semisólida a lo largo del día. "El alcohol se mezcla con pulpa de fruta, permanece en el estómago durante más tiempo y se absorbe más lentamente", señala. Por esta razón, añade, podrían necesitar ingerir más cantidad para alcanzar el mismo umbral detectado por los test.
El metabolito EtG representa aproximadamente el 1% del metabolismo del etanol, por lo que su concentración es proporcional a la cantidad ingerida.
La hipótesis del "mono borracho"
Para los autores, el hallazgo respalda la denominada hipótesis del "mono borracho", formulada por Robert Dudley a comienzos de siglo. Esta plantea que la exposición ancestral al etanol presente en frutas fermentadas pudo influir en la evolución de respuestas fisiológicas al alcohol en primates frugívoros.
Dudley destaca que el estudio confirma dos elementos clave: la presencia de etanol en la fruta y su metabolización por parte de los chimpancés. Humanos y chimpancés comparten un ancestro común que vivió hace entre cinco y siete millones de años, y ambos linajes conservan enzimas capaces de procesar el alcohol.
No obstante, los investigadores señalan que aún no pueden determinar si los chimpancés prefieren frutas con mayor concentración de etanol, ya que no es posible medir el contenido exacto de la pieza recién consumida. Por ahora, el equipo trabaja en métodos indirectos para evaluar esa posible preferencia.
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