
La sensación de piernas cansadas es uno de los síntomas más habituales del día a día, pero no siempre se le da la importancia que merece. Detrás de esa pesadez o hinchazón puede haber un problema de circulación que, con el tiempo, acabe derivando en varices.
Así lo ha explicado la farmacéutica Piluca Barrau en Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio, donde ha advertido de que este signo "puede acabar en varices y, de hecho, la mayoría acaban en varices" si no se actúa a tiempo.
El problema está en el retorno venoso
Barrau explica que la causa principal está en una dificultad del retorno venoso, es decir, en el sistema que permite que la sangre suba desde las piernas hasta el corazón.
"Empezamos con unas arañas vasculares, pero acaban en varices", señala. El origen, añade, está en que las venas y sus válvulas dejan de funcionar correctamente, lo que provoca acumulación de sangre en las extremidades inferiores.
Un síntoma que se normaliza demasiado
Uno de los principales problemas es que muchas personas normalizan estas molestias. La sensación de pesadez al final del día, la hinchazón o incluso el edema se asocian al cansancio o a pasar muchas horas de pie o sentado.
Sin embargo, la experta insiste en que no debe ignorarse: "Cuando vemos una hinchazón persistente o dolor importante hay que estar alerta y consultar al médico".
Genética, sedentarismo y calor
Los antecedentes familiares juegan un papel importante. Según explica Barrau, existe una predisposición hereditaria que aumenta el riesgo de desarrollar insuficiencia venosa.
A esto se suman otros factores como el sedentarismo o el calor, que empeoran la circulación. "El calor hace que haya más dilatación venosa y la sangre se quede más estancada en la pierna", señala.
Hábitos que pueden marcar la diferencia
La prevención pasa, sobre todo, por el movimiento. Caminar, evitar estar mucho tiempo de pie o sentado y elevar las piernas al final del día son medidas básicas.
También recomienda el uso de medias de compresión en los casos indicados y algunos tratamientos de apoyo. Sobre la presoterapia, apunta que "puede ayudar, pero es un plus dentro de un conjunto de hábitos".
Entre las recomendaciones para el calor, destaca terminar la ducha con agua fría de cintura para abajo y el uso de productos con ingredientes como el rusco o el castaño de Indias.
Embarazo y riesgo añadido
Durante el embarazo, el riesgo aumenta debido a los cambios hormonales y la presión del útero sobre la circulación. En estos casos, insiste en la importancia de moverse con frecuencia y seguir las indicaciones médicas.
"Lo importante es no normalizar las piernas cansadas en ningún momento", concluye Barrau, que recuerda que la prevención es clave para evitar complicaciones mayores.
