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La lengua española es muy divertida

Hay que combatir la creencia estudiantil de que la lengua castellana es una asignatura aburrida.

Amando de Miguel
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Hay que combatir la creencia estudiantil de que la lengua castellana es una asignatura aburrida. Lo serán algunos textos y ciertos profesores, pero no la materia. Lo certifica esta veterana seccioncilla de LD. No me canso de aportar ilustraciones, a cual más divertida. Ha sido una agradable sorpresa comprobar cuánta gente está interesada en sacar un partido lúdico a las palabras. El chiste es casi siempre un sorprendente juego de significados. Son raras las conversaciones que no provoquen por lo menos sonrisas, incluso en los velatorios.

Jesús Laínz comenta la penúltima salida de pata de banco de Artur Mas: volver a pedir la incorporación de Cataluña a la Francophonie. Me temo que lo próximo va a ser la petición de entrada en la Commonwealth. Es la coronación lógica del "Freedom for Catalonia". ¿No parece todo un chiste?

José Antonio Martínez Pons se refiere a la perspectiva de la Gran Catalonia, que engullirá a las Baleares, entre otros territorios. Pero él se siente "español de Mallorca". Supongo que los baleares todos también tendrán derecho a decidir. ¿Qué hacemos con los españoles de Cataluña?

Iganacio Frías me recuerda la inutilidad de la expresión tirar de la cadena, cuando en el váter ya no hay tal cadena. Es la inercia de las costumbres. Para indicar que el interlocutor debe llamarme por teléfono, a veces me sale el gesto anticuado de dar vueltas al puño derecho a la altura del oído. Pero eso era para los teléfonos de hace un siglo, cuando yo no había nacido. Lo curioso es que me entienden. Otra incongruencia es la del gesto de escribir, como si fuera una mano que maneja una pluma, cuando lo que queremos decir es que nos envíen un correo. Ya se emplea el otro gesto más coherente, que es el de mover los dedos de las dos manos para simular la operación de teclear. Seguimos diciendo "a vuelapluma" cuando sería mejor "a vuelatecla".

Adolfo Ipiña Morón se lamenta de que en Libertad Digital se diga "Nadal firma una reacción espectacular". Seguramente el titular de LD quiso decir que Nadal tuvo una reacción espectacular. Por cierto, me gusta mucho ese diminutivo de "una firmita" que te piden cuando tienes que poner tu rúbrica a algo. A propósito, ¿no es un contrasentido que la firma sea ilegible? ¿Por qué se supone que la firma siempre es auténtica?

Maribel me envía un hilarante vídeo en el que cuenta la divertida historia de la formación de palabras cada vez más largas en el idioma alemán. Todo es cuestión de ir añadiendo adjetivos y acciones complementarias al sustantivo central. La dificultad es mayúscula para los hispanohablantes (y esa es ya una palabra alargada), pues nos gustan las palabras cortas. En inglés aún son más reacios a esos alargamientos. Me pregunto si no será esa facilidad para formar palabras sesquipedálicas una de las razones de la superioridad de Alemania sobre los demás pueblos europeos. Por si alguien tiene dudas de esa superioridad, piense que Alemania ha perdido las dos últimas y devastadoras guerras europeas. Ahí está la emperatriz Merkel, tan pita, con el símbolo del águila imperial, más impresionante que nunca en el Parlamento de Berlín. Hasta se permite el lujo de asistir con todos los honores a la ceremonia del aniversario de Normandía, el desembarco más caro de la Historia.

León Zeldis Mandel (desde Israel) me dice que probemos a agregar una a a Sefarad (= España en hebreo). Dado que en hebreo la p y la f se leen lo mismo, nos quedaría Separada. Comento que no habría que añadir nada; quedaría simplemente Separad, como un imperativo histórico. Efectivamente, eso es lo nuestro: siempre separándonos. Pero ahí seguimos.

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