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Portera, monja, cantante y bailarina checa

La más recordada de sus porteras de Almodóvar también hizo de monja en repetidas ocasiones.

Rosa Belmonte
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Chus Lampreave | Archivo

Se ha muerto la mitad de La Radio. Elena Santonja y Chus Lampreave hicieron juntas la carrera de Bellas Artes. Los bedeles las llamaban La Radio porque siempre estaban cantando. Pintaban en clase con los caballetes una al lado de la otra y, además, hacían sus gorgoritos a dos voces. A los compañeros les parecía bien, así que no desafinarían mucho. "Yo canto, bailo y represento", decían ambas para venderse en aquellos años 50. Hacían de todo. De pronto participaban en un certamen de bailes internacionales. En las clases de ballet, Miss Karen, su profesora extranjera, les decía que los checos no tenían mujeres. Y ellas se aprendían el baile y salían vestidas de checas a bailar.

Chus participó luego en algunas de las películas más importantes del cine español. Así, El pisito, El cochecito o El verdugo (Santonja también sale un minuto y medio). Lo de chica Almodóvar fue de mayor. La primera vez en 1983 con Entre tinieblas. Pero ya había sido chica Armiñán mucho tiempo (en Mi querida señorita hace de sobrina de Lola Gaos, la tía Chus). El marido de Elena Santonja la llamaba mucho. Y también fue chica Berlanga (está en las tres películas de la saga Nacional). Y chica Cuerda (esa madre de Nge Ndomo: "Anda que si le vieras las ingles", suelta cuando alguien hace notar que su hijo negro parece está clareando). Lo que sí ha sido es portera Almodóvar. Fue su papel más repetido con el director manchego.

La más recordada de sus porteras, la testiga que no podía mentir a Fernando Guillén en Mujeres al borde de un ataque de nervios. Pero también fue portera en Hable con ella ("Es muy triste cómo están los masa media en este país", se queja a Darío Grandineti porque ningún representante de la telebasura ha ido a entrevistarla por Benigno, aunque ella no tiene ni idea de por qué el personaje interpretado por Javier Cámara está en la cárcel). Y otra portera es la de Los abrazos rotos. Profesión que asimismo había tenido en la serie de José Luis López Vázquez Este señor de negro. Su otro papel más repetido es el de monja. La más conocida, otra vez la de una película de Almodóvar (esa sor Rata de Callejón de Entre tinieblas que escribía novelas románticas). Y fue monja en las series Cervantes, Teresa de Jesús o Hermanas. En esta era la madre fundadora, un divertido fantasma que se aparecía a Amparo Valle (la madre de Amador en La que se avecina). Y sin profesión, la madre de Leo en La flor de mi secreto. Era una de esas mujeres inspiradas por la madre de Almodóvar. "Cállate, cara de ladilla", decía a Rossy de Palma. Y "Me voy al pueblo. A mi casa. En mi casa hasta el culo me descansa". “Y yo qué sé si son skinheads o yuppies, si no veo nada”. También es ahí donde acuñó lo de vaca sin cencerro. Y no me olvido de esa abuela de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? adicta al agua de Vichy, que guardaba bajo llave.

En los programas diarios de Con las manos en la masa, aquellos que duraban siete minutos, Chus Lampreave era la asistenta de Elena Santonja. Muchos años antes cantaban juntas improvisando frente a sus caballetes. Chus tenía muy buen oído. "Ya ha venido La Radio", decía el bedel en cuanto empezaban con la primera copla. Y luego se iban a disfrazarse de checas.

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