El programa de Par-Impar de esRadio dedicado a la película La vida alegre (1987) contó con dos invitadas de excepción, la actriz y directora Vanesa Romero y la productora Paloma Tejero, responsables ambas del cortometraje Sexo a los 70, nominado a los Goya de este año. Una película y un corto que tienen mucho en común, desde la sexualidad en la edad adulta hasta la presencia de Fernando Colomo, y desde luego, el narrar un conjunto de vicisitudes en forma de comedia.
En este programa de Par-Impar, Juanma González y Dani Palacios conversan sobre la película de Colomo, una muestra de comedia madrileña que sigue siendo divertida tras el paso de los años.
En la película Verónica Forqué es Ana, una doctora que empieza a trabajar en un centro de enfermedades de transmisión sexual a pesar de la oposición de su marido Antonio (Antonio Resines), también médico y asesor del ministro de Sanidad (Miguel Rellán). En el centro, Ana entra en contacto con una serie de personajes marginales que acuden a su consulta.
Un romance que, contrariamente a lo que se cultiva ahora, no es juvenil sino adulto. Para Romero, el corto muestra "cómo viven dos generaciones tan antagónicas y los valores que tienen unos y otros". "Es bonito ver la relación de esa abuela y esa nieta", según Paloma.
"Me ha llamado la atención Ana Obregón, que tía más guapa y pedazo de actriz", dijo Paloma. "Era una actriz impresionante", coincidió Vanesa, que pudo conocerla y trabajar con ella y de paso romper un par de tabús sobre la intérprete.
Fernando Colomo aceptó trabajar en el corto, donde tienen una cita, lo que puso nerviosa a Vanesa Romero y a la protagonista Mamen García. "Un actor súper metódico" capaz, sin embargo, de dirigir una película con unos tremendos gags como el de Resines y el zapato en La vida alegre: "Nos sorprendió a todos, tiene un manejo de la comedia tremendo. Intenta no hacer comedia pero le sale sola".
Temas muy contemporáneos como el del "nuevo hombre" y las nuevas masculinidades aparecen en La vida alegre. "Son temas que no van a caducar nunca, da igual cuando se traten", dijo Paloma Tejero sobre la mítica comedia madrileña. La comedia sirve para quitarle drama a situaciones, es "otro punto de vista de las cosas y es otro enfoque interesante", apuntó Romero.
Otras películas como Loca academia de Policía y A la caza se dan cita en la escena en la que Resines tiene que entrar solo en un club gay. "Es la clase de tortura que te imaginas que le pasa a Resines en una película", dijo Juanma González sobre una película donde Madrid es mostrado en toda su magnitud nocturna.
