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'El quadern gris' de Pla, en la clandestinidad

Preserva una historia y un idioma, al que dota de prosa y expresión. Medio siglo después, no merece ni una reseña por parte de la Generalidad.

Pablo Planas
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Cincuenta años se cumplen de la publicación del primer tomo de la Obra Completa de Josep Pla en la editorial Destino. El quadern gris fue el volumen inaugural de los 46 que componen la edición y se puso a la venta en abril de 1966, cuando Pla tenía 69 años. Se trataba de un diario de juventud sometido a innumerables añadidos, retoques y borrones. Un corta y pega literal. Montones de cuartillas, cuadernos y papeles dispersos escritos con una letra ahorrativa, un desfile de hormigas que Pla entregó a la editorial en bruto.

Manuscrito de El Quadern gris. | Fundación Josep Pla



A esas alturas de su vida, el escritor era una celebridad en Cataluña y un intelectual reconocido en el resto de España. Sus libros no provocaban pérdidas. Pla era indiscutible, tanto por la popularidad comercial de sus publicaciones y artículos como por la calidad de los mismos. Hay dudas sobre la autoría de algunos fragmentos de las Obras Completas, en gran parte porque el autor entregaba sus papeles y se desentendía del resto. Y ahí entraban el editor Vergés, de pluma fácil para imitar y estirar la prosa planiana, como un capitán Moore de Dalí; los filólogos, horrorizados ante el catalán planiano, sospechoso de contaminación popular y mestizaje español; los traductores y los de la ortotipografía.

Pla recolecta, cataloga, archiva y preserva una historia y un idioma, al que dota de prosa y expresión. Pues bien, medio siglo después, El quadern gris no merece ni una reseña por parte de la Generalidad y sus intelectuales orgánicos. Pla es tabú. Lo último es que en sus diarios de los sesenta escribió que Franco le daba asco físico, pero lo penúltimo es que espió para el dictador en Marsella durante la Guerra Civil. También lo hizo para los aliados en la Segunda Guerra Mundial con la añagaza de que se dedicaba al estraperlo en la Costa Brava.

Peripecias aventurescas al margen, Pla se dedicaba a la escritura y El quadern gris es su libro más conocido, que no el mejor. Caso cero. La "cultura catalana" o "cultureta" prefiere a Shakespeare y, por supuesto, ignora a Cervantes.

Jordi Pujol contra Pla

La inquina contra Pla viene de lejos y Jordi Pujol, el evasor, estuvo involucrado. El molt honorable se la tenía jurada a Pla porque el escritor se choteaba de Pujol en la cara de Pujol, que lo llevaba fatal. Y más cuando era el dueño de la revista Destino, donde Pla publicaba su "Calendario sin fechas". Una "discrepancia" entre el escritor, crítico con la Revolución de los claveles, y el editor Pujol dio al traste con la colaboración que había empezado en 1940. "Pla, que escriba de lo que quiera, menos de política", le dijo Pujol al director, Baltasar Porcel. Y Pla se fue con la música a otra parte porque le quedaban siete años de existencia y tenía material para tres vidas más.

A su muerte, precisamente un 23 de abril, en 1981, se corrió un tupido velo. Pla había salvado el catalán escrito pero no era catalanista. La maquinaria cultural nacionalista lo tergiversó, ninguneó, ocultó, censuró y manipuló hasta reducirlo a un payés ilustrado que describía puestas de sol. Nada más y encima gracias.

Para recordar su talento tal vez proceda reiterar sus impresiones sobre Cervantes y Shakespeare, enterrado y fallecido respectivamente el mismo día de 1616, hace cuatrocientos años y 345 antes que Pla abandonara este mundo. Del primero escribió: "Yo me pregunto por qué razón nunca se habla de Cervantes tal como realmente era: un muerto de hambre, de asco y de tristeza. Esta es la impresión que produce permanentemente a toda persona que lo lee". Del segundo aseveró: "Shakespeare ganó dinero como actor y como dramaturgo, fue copropietario de al menos dos teatros en Londres -el Black Friars y el Globe-, casó muy bien a sus dos hijas; no es indispensable hablar de él como un poeta maldito (infecta morbidez sentimental en la que ha caído nuestro siglo); plagia abundantemente, como corresponde a un escritor tan grande, y todo lo que toca lo convierte en prodigio, y no publicó, en vida, nada de lo que escribió para el teatro, y se retiró a su pueblo al ganar el dinero suficiente para llevar una vida agradable y discreta con su familia y amigos".

A estas alturas del "procés", los textos de Pla circulan en los ámbitos de la clandestinidad, la disidencia y la resistencia frente al nacionalismo. Van de mano en mano, boca a oreja. Cincuenta años después de la primera edición de El Quadern Gris, en el 119 aniversario de su nacimiento y en el 35 de su óbito, Pla es de lo poco que queda de Cataluña tras los árboles manoseados y el tres por ciento.

El quadern gris fue uno de los libros más vendidos el 23 de abril de 1966, fiesta del libro, la rosa y San Jorge, patrón de Aragón.

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