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Reina de la morería

Muchos han descubierto a Dolores Vargas con ‘Cachitos’ pero para otros La Terremoto (verdadera) es esa patria de la infancia y los programas de variedades en televisión.

Rosa Belmonte
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Dolores Vargas | Efe

Había tres golpes de melena cuando yo era pequeña. Eran los golpes que imitábamos al hacer el gamberro. Los que ponían a las monjas casi tan nerviosas como cuando aparecíamos con pegatinas de algún mitin. Sobre todo las que venían con bonitas hoces, martillos o puños. En las primeras elecciones había más partidos comunistas y asimilados que cantautores. Estabas allí con tu público agitando la cabeza como una loca y cuando acababas, más ida que si hubieras tomado ayahuasca, te encontrabas a la monja de turno con cara de muy mala hostia. Y encima te daba una en la cabeza, aunque en ese momento no sentías nada, bastante tenías con las vueltas que te daba la cabeza en reposo. Seguramente muchas de nuestras hernias cervicales vienen de aquellas imitaciones locas. Los golpes de melena eran, claro, los de Raffaella Carrá, Suzy Cuatro y Dolores Vargas, La Terremoto (esta antes que las otras).

Muchos han descubierto a Dolores Vargas con ‘Cachitos’ pero para otros La Terremoto (verdadera) es esa patria de la infancia y los programas de variedades en televisión. La patria de los vídeos disparatados antes de que se les llamara vídeos. Por supuesto, el "Achilipú", la canción de Felipe Campuzano (también son suyas el "Te estoy amando locamente" de Las Grecas, el "Amigo conductor" de Perlita de Huelva, "La minifalda" de Manolo Escobar o la sintonía de "Protagonistas"’ de Luis del Olmo). Bueno, es verdad que "Achilipú" fue compuesta por Felipe Campuzano, Joaquín Alfonso Navas y José Castellón Batista, marido y primo hermano de la Terremoto. También era su guitarrista, representante y autor de muchas otras canciones. Cuando él murió, ella se retiró.

Dolores Vargas cantaba asimismo ese "Chipi’, chipi" con su boogie y su baile dentro de un monumento a la sardana. Unas imágenes sólo superadas por Maruja Garrido con Dalí cantando "Es mi hombre". Aunque mi canción favorita de la Garrido es "Son, Son Sera". Tiene una letra muy bonita: “La mujer que sale mala ni reñirle ni pegarle, ni reñirle ni pegarle. Meterla en un barco roto y que el mar se la trague. Son son sera, será será son sera…”. Me dan ganas de cantárselo a la rusa que se ha molestado tanto en change.org con el youtuber tarugo y pichabrava que se cree Tom Cruise en Magnolia (lo suyo es más ‘Mongolio’). Cuando se producen estos duelos de titanes me cuesta trabajo quedarme con uno de los dos. O que te muerda un tiburón o que te muerda un cocodrilo. Crucifixión.

Dolores Vargas también hizo cine. En Veraneo en España (1956), después de cantar ella "Las chufliyas de ti-qui-tí" (canción que escribieron Ochaíta, Valerio y Solano para ‘Curra Veleta’), sale Mary Santpere vestida de gitana, con un floripondio absurdo en la cabeza y hablando con acento inglés como doña Croqueta (se llama Marilyn Kerrigan). Lo mejor es cuando se pone a tocar las palmas. El mundo de ahora es mucho peor porque no están ni Mary Santpere ni la Terremoto.

Mucho antes del ‘Aserejé’ estaba el "Achilipú". Dolores Vargas también cantaba "El trinquilintrín" o "Caracoles Twist" (Caracoles, coles, twist, twist…). Los ochenta tienen mucho predicamento entre los que más ruido hacen (ahí está Stranger things) pero los 70 son más divertidos. Ha dicho uno de sus hermanos que Dolores Vargas después de retirarse sólo cantaba en la iglesia. Lástima que no fuera el "Achilipú".

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