
La crisis de seguridad surgida en Europa tras la invasión rusa de Ucrania, agravada por la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, ha obligado a los países del Viejo Continente no sólo a invertir en modernizar unas fuerzas armadas que habían visto caer durante décadas su presupuesto de forma drástica, sino a planificar un importante aumento de efectivos militares.
La intención del Ministerio de Defensa español es ampliar los efectivos de las Fuerzas Armadas en 7.500 militares durante los próximos cuatro años. Un aumento de personal que llegaría a todas las escalas y empleos del escalafón militar. Si todo sigue el guion que ha previsto el departamento de Margarita Robles, se espera que en la década 2024-2034 el aumento total de efectivos alcance los 20.000 militares.
Más allá de las previsiones del Gobierno, se sitúa la realidad. Las Fuerzas Armadas españolas tenían a 31 de diciembre de 2025 un total de 128.305 militares, según una resolución del Ministerio de Defensa que fue publicada en el Boletín Oficial del Estado este martes 6 de enero. De ellos, 24.532 son oficiales, 26.411 son suboficiales y 77.362 pertenecen a la escala de Tropa y Marinería.
Si se compara con la misma resolución dictada hace justo un año por el Ministerio de Defensa, con los efectivos disponibles a 31 de diciembre de 2024, el resultado es que las Fuerzas Armadas no sólo no han ganado efectivos, sino que han perdido a 832 militares en activo. Una cifra que da que pensar si se tiene en cuenta que buena parte de los esfuerzos están centrados en atraer nuevo personal militar.
Exactamente, la resolución publicada en el BOE el 6 de enero de 2025 decía que a día 31 de diciembre de 2024 las Fuerzas Armadas estaban compuestas por 129.128 militares, de los que 25.532 pertenecían a la escala de oficiales, 26.289 pertenecían a la escala de suboficiales y 77.307 eran parte de la escala de Tropa y Marinería, las más básica de las Fuerzas Armadas.
El recorte más llamativo es el que se produce en la escala de oficiales donde exactamente 1.000 han decidido colgar el uniforme –por puestos más lucrativos en el sector privado– o han pasado a la reserva sin tener reemplazo. Sí ha aumentado la plantilla en la escala de suboficiales (aumenta en 122 militares) y en la escala de Tropa y Marinería (aumenta en 55 efectivos).
Hay que recordar que el pasado mes de noviembre el Observatorio de la Vida Militar entregó su informe anual a las Cortes Generales y en el mismo alertaba de que las solicitudes de ingreso en las Fuerzas Armadas se habían desplomado en el preciso momento en el que lo que más se necesita es ampliar plantillas, un hecho que era llamativo, sobre todo, en la petición de ingresos a la escala de oficiales.
Según los datos aportados por el organismo autónomo, las peticiones de ingreso en las academias de oficiales descendieron un 8,9 por ciento de 2023 a 2024, dejando la ratio de aspirantes por plaza en 3,55. El citado informe destacaba que esa ratio había ido reduciéndose en los últimos años y recordaba que sólo tres años antes, en 2021, había estado en 6,25 candidatos por plaza.
El descenso había sido incluso más acusado en la escala de suboficiales. La proporción de solicitantes bajó de 6,8 candidatos por plaza en 2023 a 4,7 candidatos por plaza en 2024. Ese año 2024 quedaron 10 plazas vacantes de las 219 convocadas. Al igual que en el caso de los oficiales, también destacaba que sólo tres años antes, en 2021, la ratio de candidato por plaza había sido de 8,37.
En Tropa y Marinería la situación fue distinta, pero no menos preocupante. El Ministerio de Defensa amplió la oferta de plazas —de 6.826 en 2023 a 8.062 en 2024—, pero el aumento de solicitudes no compensó el incremento. La ratio apenas pasó de 4,3 a 4,2 aspirantes por plaza. Es decir, se ofertan más vacantes, pero sin suficientes jóvenes dispuestos a ocuparlas.

