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De drones kamikaze a robots con ametralladora: el Ejército de Tierra experimenta en Almería en busca de su propio futuro

Las pruebas se desarrollan en Viator con decenas de empresas y buscan validar sistemas antes de su posible adquisición por las Fuerzas Armadas.

El dron kamikaze Q-Slam-40 y el UGV Aunav Best con torre Guardian Aspis. | Casa Real / Escribano EM&E

En el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor, a mitad de camino del desierto almeriense, con vistas al mar Mediterráneo y al mar de plásticos de los invernaderos locales, el Ejército de Tierra experimenta lo que será su forma de combatir en la próxima década. No es un ejercicio al uso. Es un laboratorio en vivo donde conviven militares con empresas, máquinas, algoritmos y sistemas no tripulados que hace apenas unos años parecían ciencia ficción.

La base de Viator, en Almería, se ha convertido así en el principal banco de pruebas de la transformación militar española. Allí, los militares de La Legión trabajan codo con codo con empresas nacionales para probar, fallar y volver a probar. El objetivo no es otro que anticiparse a un campo de batalla que está en continua evolución. Hasta cinco zonas de experimentación están distribuidas por el campo de maniobras.

Los drones kamikaze (o munición merodeadora) se han convertido en grandes protagonistas de los últimos conflictos bélicos, como la guerra de Ucrania o la guerra de Irán. Incluso, están suponiendo un gran reto para la industria de defensa internacional, que tiene el reto de buscar soluciones simétricas para la defensa aérea para no derribar drones low cost de 35.000 euros con misiles de 1 millón de euros.

El Ejército de Tierra está experimentando con varios modelos. El más conocido hasta ahora es el pequeño sistema Q-Slam-40 de Arquimea, un sistema pequeño, con lanzador automático, que es transportable en mochila, operable en un entorno sin GPS en modo vuelo pilotado, tremendamente difícil de detectar, y que ya ha sido adquirido por la Armada para sus buques y para la Infantería de Marina.

El dron kamikaze Sakul 630 de Asedios Aerospace & Defence

Una categoría por encima, tanto en tamaño, como en autonomía, como en carga explosiva, está el Sakul 630 de la cántabra Asedios Aerospace & Defence, capaz de llevar una ojiva con hasta 25 kilos de explosivos a una distancia de hasta 500 km a una velocidad de 140 km/h. Se trata de un sistema que es por tamaño, autonomía y carga explosiva muy similar a los iraníes Shahed-136, que se han convertido en un referente a nivel mundial.

Esta misma empresa está presentando también al Ejército de Tierra un avión no tripulado que no es kamikaze, sino que hace labores logísticas. Se trata del pequeño Charger, que tiene capacidad para llevar un paquete de hasta 12 kilos de carga a una distancia de unos 30 km, lo que es práctico para llevar alimento o munición a militares en primera línea de fuego sin necesidad de exponer vidas.

Logístico, pero no aéreo, sino terrestre, es otro de los drones que se están probando. Es el caso del Battlematic 400 de ALISYS, un UGV con capacidad para cargar hasta 400 kilos a una distancia de 10 kilómetros. Está diseñado para abastecimiento logístico en zonas de riesgo, puede navegar por satélite o por radiocontrol, llevar material, munición, comida o, incluso, evacuar heridos de una zona de combate.

UGV Adriano

También de ALISYS es el UGV Adriano, que está preparado para llevar dos mochilas de 25 kg de manguera explosiva, la cual puede ser lanzada para abrir paso en campos de minas sin que los zapadores arriesguen su vida. Un dron, ojo, al que también se le puede poner una carga de hasta 50 kilos de explosivos para convertirlo en un dron kamikaze.

Los drones terrestres armados o UGV armados también tienen su protagonismo. En la guerra de Ucrania ya se han visto en el campo de batalla y en nuestro país los modelos que se han mostrado públicamente siempre de la mano de Escribano EM&E. En este caso, el Ejército de Tierra está probando una de las configuraciones preparadas por la empresa madrileña, compuesta por una torre automatizada sobre uno de sus modelos de drones terrestres.

La estación remota es una Guardian Aspis, que porta una ametralladora de calibre 7,62 mm estabilizada, que puede disparar contra objetivos situados a hasta 1.200 metros de distancia, tanto fijos como en movimiento. El UGV base es un Aunav Best, una plataforma polivalente con versatilidad modular (puede llevar diferentes accesorios) y geometría variable (puede aumentar o disminuir su ancho de manera autónoma).

Con el sello de 'probado en Ucrania', se está experimentando con los drones interceptores Hornet, de Destinus Spain. Se trata de unos pequeños sistemas aéreos diseñados para que intercepten drones kamikaze. Se pone detrás del dron enemigo (el iraní Shahed-136, por ejemplo, tiene motor trasero) y cuando está a cuatro metros detona su carga explosiva, acabando con la amenaza.

Este sistema de drones interceptores se transporta en un contenedor de cinco unidades que puede ser remolcado por blindados ligeros como los URO VAMTAC, por ejemplo. Pese a que la matriz de la empresa es holandesa, el desarrollo del sistema es 60-70% español y se fabrica en las instalaciones que la compañía tiene en Villaverde (Madrid), donde ahora mismo tienen una capacidad de producción de 50 unidades semanales.

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