
Los servicios de inteligencia de Estados Unidos consideran que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, podría intentar poner a prueba la capacidad de respuesta de la OTAN mediante una acción limitada contra alguno de los países de la Alianza Atlántica.
Según ha adelantado The Wall Street Journal, las evaluaciones elaboradas por agencias de inteligencia estadounidenses contemplan distintos escenarios cuyo objetivo sería medir la reacción de los aliados y comprobar la solidez del compromiso de defensa colectiva. Los análisis manejan la posibilidad de ciberataques, operaciones protagonizadas por grupos armados no identificados o incluso una incursión terrestre de pequeña escala en el flanco oriental de la OTAN.
Las fuentes citadas sostienen que cualquiera de estas acciones tendría como finalidad evaluar la respuesta de la Alianza Atlántica y tratar de poner a prueba la unidad de sus miembros.
Hasta hace unos meses, los servicios de inteligencia estadounidenses consideraban que Rusia evitaría cualquier acción directa contra un país de la OTAN mientras continuara centrada en la guerra de Ucrania. Sin embargo, esa valoración ha cambiado durante este año. Según este periódico, los analistas creen ahora que el contexto del conflicto podría llevar al Kremlin a asumir mayores riesgos fuera del escenario ucraniano.
La guerra de Ucrania
Las fuentes consultadas indican que los ataques con drones ucranianos están afectando a infraestructuras militares y energéticas rusas, mientras las fuerzas de Moscú avanzan con dificultades y continúan acumulando bajas.
En ese contexto, las evaluaciones estadounidenses apuntan a que Rusia podría intentar elevar la tensión en otro frente para modificar el equilibrio estratégico y poner en cuestión la credibilidad del sistema de defensa colectiva de la OTAN.
Una investigadora del American Enterprise Institute, Heather Conley, ha señalado que "la incógnita reside en cómo respondería Estados Unidos en ese caso". A su juicio, uno de los objetivos tradicionales de Moscú ha sido "cuestionar la credibilidad de la OTAN y separar a Estados Unidos de sus aliados". La información coincide con otro informe que advierte de la disminución de determinadas reservas de armamento en Estados Unidos y otros países aliados. Entre los sistemas afectados figuran misiles de precisión de largo alcance, sistemas tácticos del Ejército y misiles antiaéreos Stinger, cuyo empleo ha aumentado tanto por la ayuda militar a Ucrania como por las operaciones relacionadas con el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
