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Las consecuencias del descenso a Primera RFEF

Los ingresos televisivos caen de los mínimos seis millones a unos 400.000 euros en una categoría sin VAR profesional y con largos desplazamientos.

Los ingresos televisivos caen de los mínimos seis millones a unos 400.000 euros en una categoría sin VAR profesional y con largos desplazamientos.
Los jugadores del Mirandés tras perder la categoría y bajar a Primera RFEF. | EFE

El descenso a Primera RFEF es una de las situaciones por las que ningún equipo quiere pasar debido al cambio drástico que supone. En primer lugar, supone la salida del fútbol profesional y se entra en el mundo del fútbol modesto, cuya gestión corresponde a la Federación. Además, el futbolista hace frente a nuevas situaciones en el terreno de juego.

La principal diferencia se encuentra en el dinero que se percibe por los derechos televisivos. En el reparto fijado por el Real Decreto-ley se establece que el 70% de los ingresos audiovisuales en Segunda División se distribuye entre los clubes de la categoría –una parte fija y otra variable– garantizando a cada participante en torno a los seis millones de euros solo por competir. A ello se añaden los ingresos variables.

Al descender a Primera RFEF, ese ingreso se ve reducido de manera drástica, ya que esta categoría no forma parte del reparto centralizado de LaLiga. En el caso de la Federación, ATM Broadcast ha tenido los derechos televisivos de la categoría hasta la vigente temporada, cuando se termina el contrato de cinco millones de euros anuales que firmó para 2023/24.

El reparto se estructura en cuatro bloques y con distintos porcentajes: 40% en concepto de 'solidaridad', 30% relacionado con los 'puntos por partido', el 20% según 'audiencias de TV' y el 10% restante en concepto de 'incentivo de cantera'. Con todo ello, los clubes pueden llegar a percibir alrededor de 400.000 euros gracias a fondos propios y activos de patrocinio que suman desde la RFEF.

La compensación del primer año

Para amortiguar el varapalo, LaLiga activa su fondo de compensación y los clubes que caen al fútbol modesto tienen que recibir una cantidad no inferior a 1,25 millones de euros como ayuda al descenso. Este mecanismo se encuentra regulado en el libro VIII del Reglamento General de la Liga Nacional de Fútbol Profesional, conforme al artículo 3 del Real Decreto 2/2018, financiándose con el 2,5% obligatorio que cada temporada se destina al Fondo de Compensación.

Este pago se hace efectivo siempre y cuando el club "se encuentre al corriente de sus obligaciones económicas frente a sus acreedores". Además, solamente dura un año, por lo que, si la entidad no logra el ascenso, los costes vuelven a aumentar.

Más cambios

Los futbolistas también tienen que hacer frente a cambios económicos, pero más allá de los números, existe un impacto en el juego. Mientras en Segunda División se dispone de VAR profesional, en Primera Federación existe el sistema Football Video Support (FVS), una tecnología en fase de ensayo por la FIFA y la IFAB, y en la que son los propios entrenadores quienes solicitan las revisiones. Se trata de un sistema con cuatro cámaras y que cubre únicamente situaciones de gol, penalti, roja directa y confusión de identidad.

En términos de infraestructuras, los estadios municipales en los que compiten los equipos dejan a un lado el césped natural y son de césped artificial. Además, los desplazamientos por carretera pueden volverse mucho más largos debido al reparto geográfico de los 20 equipos que integran cada uno de los dos grupos existentes en Primera Federación.

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