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Rafa Jódar se queda a las puertas de su primera final en un Masters 1000

El madrileño cae en semifinales ante el estadounidense Brandon Nakashima por 7-6 (3) y 6-4.

El madrileño cae en semifinales ante el estadounidense Brandon Nakashima por 7-6 (3) y 6-4.
Rafa Jódar, durante su partido de semifinales ante Brandon Nakashima. | EFE

Rafa Jódar se ha quedado a un paso de disputar la primera final de un Masters 1000 de su carrera. El tenista madrileño ha perdido ante el estadounidense Brandon Nakashima por 7-6 (3) y 6-4 en las semifinales de Montreal, pero se marcha de Canadá con la certeza de que su nombre ya no es una promesa: es una realidad.

A sus 19 años, Jódar está firmando una temporada de auténtica locura. El madrileño, en su primer año como profesional, ya se ha plantado en unas semifinales de Masters 1000 y amenaza con llamar a las puertas del Top 10 mundial mucho antes de lo que cualquiera podía imaginar. Ni siquiera la derrota pudo borrar el brillo de una semana extraordinaria.

Nakashima, eso sí, fue mejor cuando el partido exigió sangre fría. El norteamericano encontró en el saque y en su derecha dos armas prácticamente indescifrables durante buena parte del primer set. Apenas cedió cuatro puntos con su servicio y obligó a Jódar a sobrevivir una y otra vez. El español salvó hasta seis bolas de break, pero no consiguió hacer daño suficiente al resto.

El americano perdona, pero Jódar no encuentra la remontada

El primer set desembocó en el tie-break, territorio en el que Nakashima volvió a imponer su ley. El 7-3 reflejó la superioridad del estadounidense en los momentos decisivos, aunque también dejó una sensación clara: Jódar seguía vivo.

Y el madrileño se agarró a esa vida con uñas y dientes. Nakashima comenzó la segunda manga rompiendo el saque del español y tuvo incluso una oportunidad para colocarse 3-0. Jódar la salvó y, a partir de ahí, comenzó a enseñar los dientes.

La derecha del estadounidense perdió profundidad, aparecieron algunas precipitaciones y hasta se le vio lanzarse a la red con una temeridad impropia de quien tenía el partido prácticamente controlado. Jódar olió la sangre. El problema es que no terminó de asestar el golpe.

El español tuvo oportunidades para meterse de lleno en la pelea y forzar un tercer set, pero Nakashima resistió. El estadounidense, incluso con el miedo ya instalado en el cuerpo, encontró la manera de mantenerse por delante. Y cuando llegó la hora de cerrar el partido, volvió a aparecer su saque.

Cuatro bolas de partido salvadas

Con 5-4 en el marcador, Nakashima dispuso de hasta cinco bolas de partido. Jódar salvó las cuatro primeras y volvió a demostrar esa capacidad competitiva que le ha permitido protagonizar una irrupción fulgurante en el circuito. Parecía que el partido podía entrar en territorio prohibido para el estadounidense. Pero no hubo milagro. A la quinta fue la vencida.

Nakashima cerró el encuentro y se convirtió en finalista del mayor torneo de su carrera. Jódar, mientras tanto, se despidió de Montreal con la cabeza bien alta y con otro dato que explica la dimensión de su temporada: después de ganar en Marrakech en abril y alcanzar la final de Washington, ésta era ya su tercera presencia en una final o semifinal de máximo nivel en apenas unos meses.

El madrileño no jugará la final de Montreal. Pero quizá lo más importante es que, a estas alturas, ya nadie se pregunta si Rafa Jódar está preparado para competir con los mejores. La pregunta empieza a ser hasta dónde puede llegar. Porque el chico de Leganés ya no llama a la puerta del tenis mundial, sino que está entrando de lleno.

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