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A la espera del impacto en Wall Street

La reanudación de actividades de Wall Street, tras un parón obligado de cuatro sesiones, centra la atención de la mayoría de los editoriales y portadas de la prensa del día. Todo el mundo se pregunta cómo va a reaccionar la Bolsa neoyorkina tras el ataque terrorista del 11-S. ABC no cree que experimente grandes convulsiones, ya que no cabe prever ventas masivas de títulos, ni por parte de los norteamericanos, ni por europeos y japoneses. Este diario recuerda que las Bolsas de Europa y Asia funcionaron la semana pasada con una relativa normalidad y, a pesar de las fuertes bajadas iniciales y en las registradas en la sesión del viernes, no puede hablarse de pánico. El diario destaca, por otra parte, que el sistema de pagos apenas se ha visto afectado y cree que los Bancos centrales han hecho lo que tenían que hacer, suministrando liquidez a los mercados para garantizar la tranquilidad y su buen funcionamiento.
No obstante, el diario aconseja “no bajar la guardia”, pues si el consumo se ralentiza es razonable pensar que los atentados van necesariamente a empeorar aún más el sentimiento de pesimismo vigente en la economía desde antes que cayeran las torres gemelas.

Con un tono, quizá, más pesimista, El Mundo, advierte que si el Dow Jones y el Nasdak se hunden –como han previsto los mercados de futuros-, las familias verán caer en picado su renta disponible. La contracción del consumo privado echaría deficitivamente en brazos de la recesión a la economía de EE UU. Aunque El Mundo señala que esta hipótesis cuenta con muchos adeptos, advierte, no obstante, que sería suicida pensar que no es posible cambiar el rumbo de los acontecimientos.

La extensión de la respuesta de EE UU a todos los países que cobijan a terroristas y el ultimátum que Pakistán ha lanzado a Afganistán para la entrega de Bin Laden es el otro punto de interés informativo. El País, tras un breve inciso para recordar que sigue en vilo por la respuesta que pueda dar EE UU a sus agresores, señala que el Régimen de los talibán se expone a unas represalias masivas sino entrega al millonario saudí. El País admite que “razones hay de sobra para detenerle, sea o no el que concibió el pavoroso atentado”, pero a renglón seguido exige a EE UU, “ si no pruebas, sí información creíble y suficiente sobre la participación de Bin Laden en estos horribles atentados”.

La Razón dedica su portada a informar que un lugar teniente de Bin Laden viajó desde Melilla en el avión siniestrado en Málaga el pasado 29 de agosto. Tras el accidente, los agentes de la CIA y el Mossad que le seguían le perdieron la pista. La Razón apunta la posibilidad de que fuese a entrevistarse en Marbella con el mafioso ruso Semyon Yokovich, al tiempo que asegura que Bin Laden ha instalado “células durmientes” en Almería, preparadas para cometer atentados.

Pese a la impactante información de la portada del diario conservador, su presidente reitera, una vez más, su preocupación por la respuesta aliada al terrorismo, en la que participará España. A pesar de que esta no se ha iniciado, Ansón sentencia: “Ojalá que las potencias occidentales sean capaces de contener la escalada de represalias. El Santo Padre ha hablado alto y claro. No le harán caso. El mundo se dispone a escuchar de nuevo el paso aterrador de las sandalias del César!”.

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