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O se castiga o se cede al terrorismo

La reclamación que Bush ha dirigido a Sharon para que retire sus tropas de las ciudades palestinas ocupadas es el más destacado denominador común en las portadas de prensa de este viernes. También en ellas se destaca, aunque con menor relieve, las reticencias y cambio de postura de Zapatero entorno al proceso de ilegalización de Batasuna, el expediente abierto por el Banco de España contra 16 consejeros y ejecutivos del BBVA o la aceptación de que EE UU continúe en las bases de Rota y Morón hasta 2010.

El Mundo silencia en su editorial las críticas que el presidente de EE UU ha dirigido a Arafat por oponerse al plan de paz de Barak en Camp David y por no haber acabado con el terrorismo que ha provocado la ocupación israelí. Su comentario se centra exclusivamente en la reclamación estadounidense de la retirada de las tropas de Israel y en la decisión de enviar al mediador Zinni.

Aunque advierte que “está por ver si el Gobierno israelí está dispuesto a retirar sus soldados”, El Mundo considera que la advertencia de Bush ha causado un efecto inmediato como es la autorización de Sharon a que Arafat se entreviste con Zinni. Esta entrevista que el Gobierno de Israel no permitió a los delegados europeos, según El Mundo, “pone de relieve el escaso peso diplomático de la UE en la resolución del conflicto de Oriente Medio. Pero no significa que el viaje de ayer fuera un error. Si algo hay que lamentar es que la UE no haya tenido una participación mucho más activa, lo que exige probablemente actitudes más duras con la intransigencia de Sharon”.

La distorsión de los hechos efectuada por el editorial de este diario, aunque muy generalizada por los medios de comunicación, es el colmo. Si algo ha caracterizado la intervención europea en este asunto ha sido la de dirigir irresponsable, injusta y machaconamente exigencias a Israel sin supeditar ninguna de ellas al cese previo del terrorismo que tan brutalmente padece. Esta actitud ha dado objetivamente alas a Arafat para creer que es posible edificar un Estado palestino a base de derramar sangre de los ciudadanos israelíes. Luego los europeos nos quejamos, tan chovinista como injustamente, de la “bofetada” que Sharon nos ha propinado no autorizando a nuestros delegados la entrevista con Arafat que sí va a conceder al delegado estadounidense. ¿Acaso la política norteamericana se ha caracterizado por ser más dura con Sharon que la europea?. Si la negativa israelí a los europeos se debe -como El Mundo sostiene- al escaso peso diplomático de la UE, y este a su vez obedece a la falta de dureza frente a Israel, ¿no debía Sharon haberse negado con más razón a la mediación estadounidense?

Al margen de las contradicciones en las que incurre el editorial, lo más criticable es que acabe diciendo que “el paso dado ayer por el presidente estadounidense le obliga a implicarse mucho más en la solución de este complejo contencioso, que pasa inevitablemente por el reconocimiento del Estado palestino y la cesión de territorios a cambio de paz”. Desde la resolución de la ONU de 1947 los israelíes están dispuestos a la pacífica coexistencia con un Estado palestino. Incluso en la tan criticada visita de Sharon a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén, el entonces líder de la oposición israelí hizo explícito ese reconocimiento. Era el mismo al que Arafat se había negado meses antes, cuando rechazó la propuesta de paz de Barak y hacía los preparativos de la segunda Intifada. Es la famosa premisa “Paz por territorios” que ahora El Mundo invierte por “cesión de territorios a cambio de paz”. Aunque parezcan proclamas sinónimas son opuestas. La primera niega rentabilidad política al terrorismo y demuestra que la existencia de un Estado palestino no supone una amenaza para Israel. La segunda, sin embargo, rechaza el fin previo del terrorismo y erige el estado palestino derramando sangre judía sin dar garantía alguna –más bien lo contrario- de que el terrorismo cese, una vez logrado sus primeros objetivos.

Se critica que Sharon haya ocupado los territorios donde la autoridad palestina no sólo no ha castigado a los terroristas que atacan la población civil israelí sino que ha colaborado con ellos. ¿Qué debe hacer Israel?, ¿Permanecer de brazos cruzados dejando impunes los crímenes que padece o incluso dándoles rentabilidad política con concesiones territoriales?. Parece que, tras el Once de septiembre, había quedado claro que ante el terrorismo la única solución es combatirlo y que cualquier causa que recurra al terror queda inmediatamente deslegitimada. Los europeos no han aprendido esa lección en lo que se refiere a Oriente Próximo. Esperemos que los estadounidenses no la olviden ahora.

Zapatero y la ilegalización de Batasuna

ABC y La Razón dedican un editorial a las “reticencias técnicas” manifestadas por el PSOE a la hora de mantener el consenso con el PP en la forma en cómo se ha de producir la ilegalización de Batasuna. Ambos editoriales sostienen acertadamente que la disparatada propuesta que ahora hace Zapatero referente a que sólo pueda ser el Ministerio Fiscal quien ejerza la acción de incostitucionalidad más que un error sugiere, en palabras de ABC, “un estado de confusión sobre la posición de su partido frente a un nacionalismo vasco abiertamente decidido a proteger a Batasuna”. Ciertamente es absurdo exigir un monopolio del fiscal que no se preveé en ningún orden jurisdiccional y que no se reclama para otras demandas de inconstitucionalidad como las que han ejercido los partidos políticos, incluido el PSOE, en tantas ocasiones. Si por ser los partidos quienes ejerzan esa iniciativa ha de quedar politizada la decisión judicial, la politización quedaría de manifiesto en todos esos casos y no exclusivamente en el que se refiere ahora a Batasuna. Por otra parte, la decisión de determinar si debe ser legal o no ese partido quedaría quedaría en manos de los tribunales con independencia de quien la plantease. Teniendo tan poca consistencia, pues, estas reticencias técnicas, mas que “sospechoso” resulta evidente que el PSOE no quiere que el apoyo a la ilegalización de Batasuna sea un obstáculo a su acercamiento a los nacionalistas. Más si cabe si ahora el PSOE, junto a lo del Fiscal, reclama ahora también que el texto cuente con el apoyo de los nacionalistas, cuando estos han dejado claro que no están por dejar fuera de la ley a sus compañeros de viaje.

La única objeción que podemos hacer al PP es que, siendo tan evidente las razones de fondo de esta marcha atrás de Zapatero, Aznar se limite torpemente a criticar a los socialistas únicamente por exponer ahora unas reticencias que en el momento del pacto no plantearon. La actitud de Zapatero refleja una nueva traición al Pacto por las Libertades suscrito con el PP y como tal y con toda contundencia debe ser denunciado.

Aunque el PP empieza a contrarrestar con la crítica el acercamiento de los socialistas al PNV, aún sigue siendo excesivamente benévolo, tal vez por un miedo absurdo a aparecer en solitario. Los cambios que se han operado en el socialismo respecto al nacionalismo no sólo exige que se eleve el tono de la crítica, también lo demanda la reciente disposición del PP a concentrar en su candidatura los votos del electorado socialista insatisfecho con el giro del PSE.

En este sentido, recomendamos la espléndida entrevista que esta semana hace Enrique de Diego a Mayor Oreja en la revista Época, en donde el político vasco considera acertadamente que el PP ha quedado como única alternativa constitucionalista frente al nacionalismo. Mayor Oreja hace bien en no considerar del PP a todos los que estén dispuestos a colaborar en el futuro con esa alternativa. Pero ha de dejar claro a los constitucionalistas de todo signo que la actual dirección socialista no ofrece alternativa alguna a los nacionalistas. La “elegancia” en esta tarea no está reñida con la contundencia en la crítica.


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