La novena Copa de Europa del Real Madrid y las cargas policiales que provocaron un grupo de alborotadores durante la celebración en la Plaza de la Cibeles constituye la noticia más destacada en todas las portadas de prensa de este jueves. Además de esta victoria madridista, también son noticias muy destacadas el segundo puesto obtenido por la Lista de Pim Fortuyn (LPF) en las elecciones holandesas, las reformas propuestas por Yaser Arafat en la Autoridad Palestina, la decisión de Repsol de vender el 20% de Gas Natural o el expediente que la Agencia Tributaria ha abierto al juez Bacigalupo por no declarar su pensión argentina.
El Mundo y ABC dedican editoriales de escaso contenido a las elecciones holandesas, donde lo más significativo es la rebaja en la crítica y la descalificación de la formación del dirigente asesinado, Pim Fortuyn. Ahora los diarios se limitan a tildar de “díscolo” o “populista” al que hasta hoy dirigían calificativos mucho más denigrantes como “ultra”, “racista”, “xenófobo” o “fascista”. Ciertamente, incluso tras su muerte, Fortuyn ha sido objeto de muchas más descalificaciones incluso que su asesino, un militante de extrema izquierda al que amablemente se le presenta en la prensa como “defensor radical de los animales”. Que Fortuyn se considerase sin complejos de derechas, denunciase la cultura islámica o abiertamente admirara a políticos como Reagan o Thatcher le ganó la hostilidad de la prensa progresista, una hostilidad que jamás han padecido quienes, como su asesino, alaban a dictadores como Fidel Castro.
El Mundo, tal vez descolocado al ver como Fortuyn era relevado al frente de su partido por un político negro de origen caboverdiano, parece que se ha molestado ahora en estudiar el programa político de esta formación, y en su editorial de hoy reconoce que “aparte de proponer el cierre de fronteras a la inmigración, también pide la legalización de todos los sin papeles que ya están en el país, y no hace otras propuestas usuales de la extrema derecha”. ¿Las “otras propuestas usuales de la extrema derecha” no podrían ser por casualidad las que, con mucha más violencia, defiende impune la extrema izquierda?.
ABC va más allá y señala que más que “los votos del martirio cosechados por la LPF, el más que apreciable apoyo mostrado ayer por el electorado a esta fuerza extraña a un sistema basado en la corrección política a ultranza, se explica también por el descontento y el hartazgo de una sociedad que ha exigido a sus representantes valentía para abordar de forma expeditiva asuntos considerados tabúes, como el de la integración de los inmigrantes, y que invariablemente ha obtenido la callada por respuesta”. La callada por respuesta, en el más excepcional de los casos. Lo más frecuente ha sido la mentira, el insulto o la calumnia.
La firmeza del PP y el paripé del PSOE
Todos los diarios dedica un editorial al consenso que el PP ha logrado entorno a la Ley de Partidos que junto a las últimas detenciones de etarras estrecha el cerco a los terroristas. Todos los diarios coinciden en alabar el consenso contra Batasuna obtenido entre el PP y el PSOE y al que se van a sumar Coalición Canaria y CiU. El País, sin embargo, no puede dejar de dar una puya al PP al señalar que “el acuerdo ha sido posible porque el Gobierno no ha llevado hasta el final la actitud de desprecio hacia el consenso evidenciada en pronunciamientos que más parecían destinados a empujar a Zapatero a romper la baraja”. La falsedad y la hipocresía de El País no pueden ocultar que este consenso es entorno a una iniciativa que propuso el PP, que fue este partido el que pidió el apoyo al PSOE, que fueron los socialistas los que primero dijeron que sí y los que rompieron luego ese consenso inicial con pegas de tan poco calado como las ya conocidas.
El País reconoce que “las mayorías parlamentarias podrán ser las que insten la ilegalización de un partido. Pero lo harán a través del Gobierno. Se trata de evitar la impresión de que un partido pueda solicitar al Poder Judicial la prohibición de otro". ¿Por qué ahora se evita esa impresión?. ¿Por qué, además se quiere evitar?. Si el PP y el PSOE instan la ilegalización a través del Gobierno ¿cómo no pensar que ellos quieren la prohibición?. ¿Cómo no pensarlo si la ley que lo hará posible es precisamente la que los partidos consensúan?. ¿Por qué querer disimular ese deseo que precisamente se considera conveniente y es el que se quiere llevar a rango de ley?.
En cuanto a la retroactividad, El Mundo también pretende darle sentido al “cambio” introducido. ¿Pero qué cambio es ese, si la ley nunca contempló su aplicación con carácter retroactivo, como acertadamente certificaron todos los órganos judiciales que dieron luz verde al proyecto gubernamental. El Mundo dice que “los comportamientos de Batasuna anteriores a la entrada en vigor de la ley serán utilizados como elementos corroborativos de los vínculos de la organización con ETA en el proceso de ilegalización”. Pues eso, y no otra cosa, es lo que se proponía la ley desde el principio.
El Mundo hace suya otra papanata y artificial discrepancia del PSOE diciendo que “la perseverancia de Zapatero ha logrado evitar la impresión de que se penalizaban ideas y no comportamientos”. No sabíamos que El Mundo tuviera también esa impresión. No obstante, habría que decir que hay ideas criminales que deben ser perseguidas. Las ideas son la guía del comportamiento. Si este es criminal y las ideas que lo empujan se refleja y se plasma en un programa político es evidente que debe ser proscrito. El independentismo pacífico, aunque deba ser combatido intelectual y políticamente por quienes no lo comparten, no iba ser prohibido. Ni antes ni ahora. Pero, en fin, ¿qué vamos a explicar a un diario que, como El Mundo, hasta hace nada se oponía a la ilegalización de los proterroristas y que en su día hizo campaña contra el cierre de Egin al grito de “son las personas las que delinquen, no las rotativas”?.
Ahora ya no dice “son las personas, no los partidos, los que delinquen”. Algo es algo. Pero no tanto como para dar lecciones.![]()
El efecto Fortuyn
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