El pleno del Congreso que hoy instará al Gobierno a que promueva la ilegalización de Batasuna es el asunto más destacado en las portadas de prensa de este lunes. Los diarios también centran su atención en el comienzo en Johannesburgo de la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible, en el primer debate televisado de la historia de Alemania entre los principales candidatos a la presidencia del Gobierno alemán y en el aumento en un 11% de los beneficios de El Corte Inglés durante el pasado año. Finalmente, una noticia de gran relieve que El Mundo publica en exclusiva es que la familia real saudí pagó 312 millones a Ben Laden para que no atentara en su territorio.
Todos los diarios reservan para mañana sus comentarios editoriales sobre el histórico pleno que hoy protagonizará el Congreso de los Diputados para instar la ilegalización del brazo político de ETA. Lo único a lo que cabe hacer referencia, pues, es a los distintos enfoques que de la cuestión hacen los titulares de portada. El Mundo publica una entrevista a Ángel Acebes de la que destaca la afirmación del ministro del Interior de que “ETA no será lo mismo sin el miedo que propaga Batasuna”. ABC, por su parte, da prioridad a la decisión de Garzón de clausurar las sedes y suspender las actividades de la coalición proetarra que ha venido a coincidir con la iniciativa de ilegalización auspiciada por el Parlamento. La Razón, aunque dedica el principal titular de su portada a su campaña en pro del indulto a Galindo, asegura que "Cardenal demandará a Batasuna por incluir en sus listas a 75 condenados". El titular de El País asegura que la principal acusación del Congreso a Batasuna será la de “fomentar la intimidación”.
Finalmente, La Vanguardia, que tiene que lidiar con la vergonzosa abstención de CiU, se limita a destacar en su principal titular que “los demócratas votarán divididos ante Batasuna”. Este es el único periódico que le dedica un editorial al pleno de hoy del Congreso. Este diario se manifiesta claramente a favor de dejar fuera de la ley a la formación proterrorista, pero pasa de puntillas, sin hacer comentario alguno, sobre la decisión de los nacionalistas catalanes de no implicarse en el deber de ilegalizar a los que legitiman y colaboran con la criminal actividad de ETA. CiU ha preferido sacrificar la decencia a la solidaridad nacionalista que le une al PNV. La abstención de los diputados de CiU no es ya una dejación de sus deberes como representantes democráticos, sino que, habiendo asesinatos de por medio, una cobardía moral y un insulto personal a quienes sufren el acoso terrorista. Nunca los nacionalistas catalanes se habían manchado tanto lavándose las manos.
La complicidad de los "moderados"
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