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Cien días de poco cambio y mucho disparate

Carmena, Colau y José María González son más conocidos por sus medidas polémicas que por su gestión al frente de los consistorios.

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Cien días de poco cambio y mucho disparate
Colau, Carmena y Kichi. | Cordon Press

A punto de cumplirse sus cien primeros días en los ayuntamientos, los "alcaldes del cambio" son más conocidos por sus medidas incumplidas, y por aquellas polémicas y extravagantes, que por sus logros y cambios al frente de los consistorios de Madrid, Barcelona o Cádiz.

Manuela Carmena

Una de las "alcaldesas del cambio" que ha protagonizado más portadas por sus medidas, cuando menos sorprendentes, ha sido Manuela Carmena. Desde que el pasado 10 de marzo se conociese que iba a ser la candidata de Podemos para el Ayuntamiento de Madrid, han transcurrido seis meses en los que ha protagonizado numerosas polémicas.

Todo comenzó con el programa. En él se podían leer medidas tan asombrosas como poner huertos urbanos en el Barrio de Salamanca o animar el turismo en Vallecas. Antes de llegar al poder LD desveló el escándalo que afectaba a su marido, Eduardo Leira.

Carmena inició su periplo como alcaldesa apoyando a dos de sus concejales autores de tuits injuriosos. Días después de esta polémica, Carmena propuso como gran idea que las madres de los alumnos limpiasen los colegios, una iniciativa que tuvo que rectificar ante la avalancha de críticas. Los niños "malnutridos" en Madrid ha sido otro tema recurrente para Carmena. Reconoció que el plan de comidas para familias en situación de necesidad ya puesto en marcha por Ana Botella era mejor que el suyo, y días después, en el Ritz, se inventaba las cifras de pobreza infantil. Y mientras protagonizaba estas noticias, dejaba de lado su programa.

La batería de cambios que pretende realizar en el callejero de la capital al socaire de la Ley de Memoria Histórica y que supondría el adiós a las calles de Jardiel Poncela, Gerardo Diego, Dalí, Josep Pla, Manolete… todos considerados franquistas, ha sido otra de las controversias protagonizada por el consistorio madrileño.

La polémica también saltó cuando barajó entregar terrenos y edificios municipales a asociaciones vecinales y movimientos okupa.

Incluso al Vaticano ha llegado la capacidad de Carmena para sorprender, no siempre para bien: allí estuvo en un extraño congreso en el que pidió una reflexión sobre "por qué uno se va de putas".

La creación de páginas webs ha sido otro de los menesteres del Ayuntamiento estos meses. Primero fue una web para señalar a los periodistas, tras ello fue un blog, y la última, para que los ciudadanos hicieran sus propuestas, que se convirtió en un auténtico cachondeo.

El nepotismo también ha llegado a estos "ayuntamientos del cambio". Un "sobrino", el padre de Rita Maestre... Y la negación del pasado: Carmena dijo que nunca fue comunista.

Y una de sus últimas "medidas" ha sido que las servilletas de los bares tengan dibujos de Madrid. La medida que aún no ha tomado ha sido bajarse el sueldo con sus concejales, algo que prometió y que 100 días después, sigue sin cumplir.

Ada Colau

Retirar el busto del rey Juan Carlos en el salón de plenos del Ayuntamiento fue una de las primeras medidas que tomó Ada Colau.

Las contrataciones han sido también un tema espinoso en este ayuntamiento. Barcelona en Común contrataba a la pareja de Colau, Adria Alemany, poco después de llegar al poder en el consistorio. Algo muy parecido a lo que hacía su número dos, Gerardo Pisarello, que ya tiene a su pareja como asesora del área de vivienda.

Pero el fichaje más polémico ha sido probablemente el de su directora de Comunicación, Águeda Bañón, una "artista post-porno" que se fotografió orinando en distintas calles, entre ellas en plena Gran Vía de Murcia.

Algunas decisiones son igualmente polémicas pero bastante más dañinas: decretar una moratoria turística: Barcelona no tendrá más hoteles hasta que Colau y su equipo lo decidan.

Y en los últimos días, Colau ha cumplido una de sus amenazas y ha anunciado que ha impuesto 12 multas a bancos por llevar más de 2 años con pisos vacíos. El importe de la sanción es de 5.000 euros por vivienda y las entidades afectadas son BBVA, Banco Sabadell y la Sareb.

Kichi

Pero el primero en realizar cambios en "el decorado" del Ayuntamiento no fue otro que José María González Santos, Kichi. Sustituyó el retrato del rey Juan Carlos que presidía su despacho, por el del anarquista y primer edil de Cádiz durante la Primera República, Fermín Salvochea.

Ya antes de eso había iniciado la legislatura de forma cómica: usó las pantallas del ayuntamiento para hacer propaganda de que en estos soportes ya no iban a hacer propaganda.

Su intervención para detener un desahucio en el que la propietaria de la vivienda a desahuciar no era una malvada entidad bancaria sino una anciana viuda, enferma y sin otros recursos y a la que llevaban dos años sin pagarle el alquiler, también fue sonada.

El consistorio gaditano y sus plenos son también un auténtico circo gracias a su alcalde. Sin olvidar su polémica con el cónsul alemán, tras insultar gravemente a la canciller Angela Merkel durante una visita del diplomático.

Tampoco hay que olvidar la llegada al consistorio del alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, un lamentable espectáculo más propio de una tuna que de un equipo de gobierno.

El Ayuntamiento de La Coruña, gobernado por la Marea Atlántica, una de las filiales de Podemos, también ha tenido su polémica. Anunció la suspensión de la feria taurina, que ya tenía cartel para los próximos 1 y 2 de agosto, por "razón de interés público".

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